jueves, 13 de noviembre de 2014

LA CASA DEL JUICIO, de Oscar Wilde (II)

Esta semana hemos leído el breve, pero de contenido muy profundo, poema escrito en prosa del escritor irlandés Oscar Wilde titulado La casa del Juicio.

En el texto, en el día del Juicio Final, Dios y el Hombre (con mayúscula, para significar al conjunto de toda la humanidad) se encuentran cara a cara. Dios juzga, el Hombre rinde cuentas por todos sus pecados.


En tres intervenciones diferentes Dios echa en cara al Hombre los pecados y faltas que ha cometido. El Hombre ha desobedecido los mandamientos y la ley divina.

En primer lugar, le acusa de haber sido cruel con los débiles y de avaricioso. El Hombre no lo niega.

Después denuncia su narcisismo, su herejía, le imputa haber caído en la idolatría. El Hombre también acepta esos cargos.

Más tarde, Dios tacha al Hombre de desagradecido, de injusto, le increpa su falta de humildad y lo acusa de traición. Y el Hombre, una vez más, no dice nada para defenderse, pues todo eso que se le achaca es cierto.

Llegados a este punto, Dios pretende condenar al Hombre al infierno. Pero el Hombre le revela que eso no es posible, pues su vida había sido horrible, había tenido lugar en el peor de los escenarios, y haría desmerecer al mismo averno.

Entonces Dios le dice que lo enviará al cielo. Pero el Hombre le replica que eso tampoco es posible, pues nunca ha sido capaz de imaginarse el cielo.

Dios ha perdido el juicio en el que el Hombre era el reo. El agnosticismo se ha asentado entre los humanos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

LA CASA DEL JUICIO, de Oscar Wilde

Ya está disponible la lectura de la próxima semana. Se trata de La casa del juicio, un poema escrito en prosa por el siempre genial escritor irlandés Oscar Wilde.

UNA CARTA QUE NUNCA LLEGÓ A RUSIA, de Vladimir Nabokov (II)

Este relato es la epístola que un escritor ruso exiliado en Berlín dirige a su amada, de la que lleva separado ocho años. Esta carta, como reza el título, no llegó nunca a su destinataria, tal vez porque el escritor no pudo enviarla...


Es una bella narración sobre la soledad y la posibilidad de ser feliz a través de las cosas más cotidianas. Nabokov nos describe la noche berlinesa: las calles, un tranvía, un hombre regresando a su casa, un cine, una prostituta, un café, el baile, etc., empleando para ello una cuidada prosa plagada de elementos sensoriales (colores, sonidos, texturas…) y de símiles muy logrados.

Cobra especial relevancia la anécdota final de una anciana que decide suicidarse ante la tumba de su marido recientemente fallecido. El  guarda del cementerio y el propio escritor no censuran la conducta de la mujer y aprecian el encanto, la dulzura, de su renuncia a la vida.

lunes, 3 de noviembre de 2014

UNA CARTA QUE NUNCA LLEGÓ A RUSIA, de Vladimir Nabokov

Esta semana vamos a leer un breve relato del autor de la conocídísima novela Lolita, el escritor ruso nacionalizado estadounidense Vladimir Nabokov. El cuento se titula Una carta que nunca llegó a Rusia.


jueves, 23 de octubre de 2014

MACARIO, de Juan Rulfo (II)

En los últimos días nos hemos dedicado a la lectura de esta breve pero indiscutible obra maestra de Juan Rulfo titulada Macario.

A través del testimonio de Macario, el protagonista, Rulfo nos ofrece una imagen de su país, México, completamente devastada: incultura, pobreza, hambre, violencia… La iglesia emerge como entidad poderosa que dirige la vida de sus fieles, que caen en el fanatismo.

Rulfo emplea la técnica del monólogo interior o flujo de conciencia. Macario habla (piensa) para sí mismo mientras espera al borde de la alcantarilla, con una tabla en la mano, la salida de las ranas para así aplastarlas, pues su croar no les deja dormir a él ni a su madrina. El fluir de sus pensamientos carece de orden y concierto, los temas van saliendo aleatoriamente, vienen y van, se repiten, vuelven a aparecer, se entretejen dándonos una idea bastante fiable de su existencia, de su forma de ser y de vivir.


Personajes:

El pueblo: ignorantes, irracionales, brutales, bárbaros… rechazan a Macario, le temen por lo que hizo una vez, lo engañan, lo apedrean.

Macario: se trata de hombre joven que tiene una tara mental y/o intelectual. Es muy pobre. En su habitación hay cucarachas, grillos y escorpiones. Está hambriento, es incapaz de saciar su apetito. Come garbanzo remojado, maíz seco, flores de obelisco, sapos… Vive atemorizado por los demonios. Una vez  mató a una mujer y no lo recuerda. Apenas sale de casa por miedo a ser apedreado.

Su madrina: Macario la identifica con el sapo, por sus ojos negros. Lo que simboliza el temor o el rechazo que el protagonista siente hacia ella. Es una fanática religiosa que ve a Dios como un ser poderoso, temible, castigador. Es egoísta, come primero y reparte las sobras entre Macario y Felipa. Ata las manos a Macario cuando lo lleva a la iglesia (para que no haga locuras y para protegerlo de los vecinos).


Felipa: en contraposición a la madrina, Macario la identifica con el gato, un animal doméstico, suave, tierno, por sus ojos verdes. Macario le quiere mucho. Intercede por Macario ante Dios, se confiesa a diario para pedir por el perdón de los pecados y la salvación del desgraciado. Alimenta a Macario, le cede su ración de comida, lo amamanta. Le da calor en la cama, lo acaricia. Existe una relación íntima entre Macario y Felipa. Que Felipa tenga leche nos indica que ha sido madre, posiblemente ese hijo hubiera sido fruto de su intimidad con Macario.

jueves, 9 de octubre de 2014

MACARIO, de Juan Rulfo

Quizá sea El llano en llamas uno de los mejores libros de relatos jamás escritos. La próxima semana leeremos una pequeña obra maestra incluida en esta compilación, la que lleva por título Macario.


PATRICK MODIANO, Premio Nobel de Literatura 2014

Ni Murakami, ni Roth, ni Kundera... Un "outsider", un escritor que no aparecía entre los favoritos, el francés Patrick Modiano acaba de ser galardonado con el prestigioso premio Nobel de Literatura.


PECADO DE OMISIÓN, de Ana María Matute (II)

Un refrán muy nuestro dice que “de bien nacidos es ser agradecidos”. Esto quiere decir que debemos de dar las gracias por un bien o un favor que nos conceden. De ahí que las mujeres del pueblo se echen las manos a la cabeza cuando la autoridad se lleva esposado a Lope, el protagonista de este cuento, después de que éste hayaa matado a su primo lejano y tutor, Emeterio.

Lope fue recogido por Emeterio, primo de su madre, después de que el primero quedara huérfano a los trece años. Emeterio era un hombre bien posicionado, pues era alcalde del pueblo y disponía de propiedades. Sin embargo, Emeterio no recibe a Lope como un hijo, sino que le deja bien claro desde el principio que ha de trabajar para ganarse el sustento. En esa casa no encontrará cariño ni comprensión.

De este modo, Lope es enviado por su pariente al monte como pastor de cabras. Trabajando duro por la manutención, durmiendo a la intemperie, compartiendo sus días y sus noches solamente con las cabras y con un anciano con una deficiencia mental, monótonos, van pasando los años en la vida de nuestro amigo.


De nada sirve la intercesión del maestro de escuela en favor de Lope. Don Lorenzo sabe que Lope es un niño espabilado e inteligente y le pide a Emeterio que lo mande a la escuela para que en el futuro sea un hombre de provecho. Pero la respuesta de Emeterio no se hace esperar: “hay que ganarse el currusco”, “la vida está peor cada día que pasa”.

Cinco años transcurren sin que nada cambie en la vida de Lope… Hasta que un buen día se tropieza con Manuel Enríquez, un antiguo compañero de colegio que, al parecer, no era tan listo como él y que ahora estudia para abogado.

Da gusto ver a Manuel, tan sofisticado, aseado, trajeado, fumando buenos cigarros  y, sobre todo, con unas manos tan finas y gráciles. No hay duda de que a Manuel le sonríe la vida.

Este encuentro casual “despierta” a Lope. Su vida da un vuelco. Ha estado ciego. El hombre que lo “adoptó” no le ha hecho ningún favor, al contrario, le ha condenado a una existencia sin satisfacciones, sin expectativas, sin horizontes.


Y ejecuta su venganza. 

jueves, 2 de octubre de 2014

PECADO DE OMISIÓN, de Ana María Matute

Seguimos con nuestro particular tributo a Ana María Matute. Nuestra próxima lectura será Pecado de omisión. Espero que os guste tanto como la anterior.


LOS CHICOS, de Ana María Matute (II)

Los chicos es un precioso cuento moral en el que Ana María Matute nos intenta enseñar que las apariencias engañan, que debemos aprender a respetar a todas las personas por igual, sea cual sea su aspecto o raza, pues detrás de una fachada que se nos puede antojar desagradable siempre nos encontraremos a una persona capaz de sentir y emocionarse como cualquiera de nosotros. Por lo tanto, es un llamamiento contra cualquier clase de discriminación.


El relato narra la historia de dos grupos de niños que viven en los alrededores de un Destacamento Penal. El primero está formado por cinco o seis chavales que son hijos de los presos recluidos en la cárcel. Viven en un poblado de chabolas y cuevas, son ruidosos y sucios, y se visten con andrajos. Como podéis suponer, no son unos niños muy bien educados, pues no tienen la posibilidad de acudir a una escuela.

La segunda pandilla la forman varios niños de una condición social más desahogada. Sus padres les prohíben mantener ningún tipo de relación con los primeros, infundiéndoles un temor injustificado hacia ellos. Es uno de estos niños el narrador.

De este modo, ambas tropas comparten zonas de juego pero los niños “pijos” evitan en la medida de lo posible, más allá de insultos y pedradas lanzados a distancia, cualquier tipo de contacto con los “salvajes”.

La situación cambia el día que un muchacho de trece años llamado Efrén, hijo del administrador, aparece en escena y se incorpora a la pandilla de los pudientes. Efrén es el más mayor de toda la chiquillada, es fuerte y valiente, y no se explica por qué sus nuevos amigos huyen de unos mocosos.

De este modo, un día prepara una emboscada para dar una lección a uno de los hijos de los presidiarios. No tiene problema para hacerlo prisionero y le da una soberana paliza. Le aclara quién es el que manda y a sus propios amigos les demuestra que lo que a ellos les parecían demonios no eran más que niños de teta.


Esta acción tan cruel, cometida por uno de sus semejantes, es la que arranca la venda de los ojos de la narradora, que se apiada del niño apaleado y siente vergüenza por el comportamiento tan violento que acaba de presenciar y, en cierto modo, por haberlo consentido con su pasividad.

viernes, 26 de septiembre de 2014

LOS CHICOS, de Ana María Matute

El pasado 25 de junio nos hacíamos eco en este blog de la muerte de la genial escritora Ana María Matute. Tres meses después creo que ha llegado el momento de rendirle homenaje. Así pues, las próximas dos semanas las dedicaremos a conocer algunos de sus relatos breves. Empezaremos por Los chicos, espero que la lectura sea de vuestro agrado.


Adaptaciones: EL LAZARILLO DE TORMES

Ya podéis ver una nueva adaptación cinematográfica de un clásico de nuestra literatura. En este caso, se trata de El Lazarillo de Tormes, obra anónima del siglo XVI, que adaptó con cierto éxito (ganó el Oso de Oro en el prestigioso festival cinematográfico de Berlín) el director César Fernández Ardavín en 1.959. El papel de Lazarillo lo interpreta el, por aquel entonces, jovencísimo Marco Paoletti.


jueves, 25 de septiembre de 2014

MISTER JONES, de Truman Capote (II)

Después del paréntesis vacacional hemos retornado al Taller de Lectura con Míster Jones, un cuento muy breve de Truman Capote.

Para comprender esta ambigua historia resulta fundamental situar en su contexto espacial y temporalmente los hechos que el narrador nos presenta. La acción, narrada en primera persona, tiene lugar en Brooklyn, N.Y., Estados Unidos de América, en el invierno de 1.945. La Segunda Guerra Mundial había finalizado y el mundo se había dividido en dos bloques, el capitalista, encabezado por los Estados Unidos, y el comunista, cuya principal potencia era la Unión Soviética. La tensión se mascaba en el ambiente y ambos bloques iniciaban una carrera armamentística preparándose para futuros acontecimientos. Esta coyuntura fue caldo de cultivo ideal para que se extendiese un complejo entramado de espionaje por todo el planeta.


Míster Jones era uno de estos espías. ¿A que ahora la historia cobra sentido? Ese hombre había adoptado el papel de discapacitado recluido en su habitación de la pensión, ciego e inmóvil, para desarrollar su actividad de espionaje. En su cuarto hacía llamadas telefónicas y recibía a gente de lo más variopinta, gente que le pasaba o de la que recibía información. Así se explica que el protagonista no tuviese la necesidad de trabajar fuera del hogar para vivir desahogadamente.


Una vez cumplido su cometido, su misión, desaparece sin dejar rastro y no es extraño (aunque sí casual) que diez años después, al otro lado del muro, en Moscú, el narrador se lo encuentre en un vagón de metro.

jueves, 3 de julio de 2014

Adaptaciones: NAZARÍN, de Benito Pérez Galdós

Aquí os traigo una nueva adaptación. Material fresquito para disfrutar este verano. Se trata, en esta ocasión, de la magistral adaptación de la novela de Benito Pérez Galdós, Nazarín, que realizó el siempre genial director de Calanda, Luís Buñuel, en el año 1.959. En el papel protagonista, tenéis al célebre Paco Rabal.


jueves, 26 de junio de 2014

Adaptaciones: NIEBLA de Miguel de Unamuno

Se acercan las vacaciones estivales así que espero que elijáis un buen libro que os amenice las jornadas de descanso...

Como hay tiempo para todo, he decidido que voy a ir colgando en el blog adaptaciones para televisión y cine de grandes clásicos de la literatura.

Empezaré con una adaptación de Niebla, nivola de Miguel de Unamuno, que produjo Televisión Española allá a mediados de la década de los setenta para su serie Los Libros, con Gerardo Malla interpretando el papel de Augusto Pérez, Mónica Randall haciendo de Eugenia Domingo del Arco y Luis Prendes poniéndose en la piel del propio escritor Miguel de Unamuno, entre otros.


Si os gusta el vídeo os animo a que leáis la novela porque, sinceramente, es mucho mejor.

miércoles, 25 de junio de 2014

Ha fallecido Ana María Matute

Hoy nos hemos enterado de un triste acontecimiento: la muerte de la académica y escritora barcelonesa Ana María Matute a los 88 años de edad (1.925-2.014), una de las grandes damas de las letras hispánicas. A la vuelta del verano leeremos alguno de sus relatos.


jueves, 19 de junio de 2014

MÍSTER JONES, de Truman Capote

Aquí os traigo un nuevo relato de Truman Capote. Se titula Míster Jones y será nuestra lectura de la próxima semana. El texto es breve pero un tanto enigmático. A ver si alguno de vosotros consigue interpretarlo adecuadamente.


LA FORMA DE LAS COSAS, de Truman Capote (II)

La forma de las cosas, cuento escrito en 1.944 (ya faltaba poco para el fin de la Segunda Guerra Mundial) por Truman Capote, es, en el fondo, un relato con mensaje antibelicista.  En la figura del cabo de infantería que regresa en tren a su Virginia natal encontramos a un personaje que sufre secuelas físicas y nerviosas tras participar en el conflicto armado.

Más grave aún resulta llegar con la dignidad herida. Las espeluznantes experiencias que ha experimentado durante la guerra le han marcado más incluso que las posibles lesiones físicas. El militar no puede mirar a la cara a unos compatriotas que, como mucho, alcanzan a sentir compasión de él (es el caso de la mujer del tren, que intenta ayudarle), cuando no lo rechazan y miran hacia otra parte.


El escritor de Nueva Orleáns denuncia los horrores de la guerra y utiliza la voz del soldado para criticar la hipocresía del pueblo americano. El protagonista guarda rencor a su país por su falta de comprensión hacia los veteranos de guerra, hombres que se marcharon jóvenes a tierras lejanas para defender unos ideales dejando empleo, familia, amigos… y que a su vuelta a la patria se sienten solos, incomprendidos y abandonados.

Es el caso del protagonista, un hombre, en principio emocionado por su vuelta a casa, que ha sido prejuzgado en cuanto entró en el vagón (la mujer lo “etiquetó de borracho”) y que, en lugar de empatía encontró en sus paisanos temor y misericordia. Y hay que ser muy tonto para no percibirlo y hacerse preguntas: "¿Cree que quiero sentarme a la mesa con ellos o con alguien como usted y producirles náuseas? ¿Cree que quiero asustar a una niña como ésta de aquí y meterle ideas en la cabeza sobre su hombre?"

Desgraciadamente, como le sucedió a muchos otros combatientes, este ser no encontrará, fuera del tren, el reconocimiento ni la tolerancia. Y la que era su vida habrá cambiado para siempre.

viernes, 13 de junio de 2014

LA FORMA DE LAS COSAS, de Truman Capote

Os invito a leer el relato que tendremos en el aula la próxima semana. Se trata de La forma de las cosas, del estadounidense Truman Capote. Creo que tendremos bastantes cosas que comentar...

jueves, 12 de junio de 2014

EL CONTERTULIO, de Miguel de Unamuno (II)

Solemos identificar la patria con el lugar en el que nacemos. Sin embargo, la patria es el sitio en el que te encuentras cómodo, a gusto, es un lugar al que te unen vínculos emocionales, afectivos y de diversa índole. Redondo, el protagonista del cuento de Don Miguel de Unamuno que acabamos de leer encontró su patria en la tertulia del café de la Unión a la que acudió durante más de veinte años.

Sin embargo, un buen día, contando Redondo con cuarenta y cuatro años, se vio obligado a emigrar a América. Su banquero lo había arruinado y no le quedó más remedio que ponerse a trabajar. Una situación penosa que debía de avergonzarlo, pues emigró a la hacienda de su tío, al otro lado del Atlántico, y rompió vínculos con sus queridos contertulios, a los que no escribió ni una carta.


Con su tío no encontró la felicidad. Había perdido su patria (no encontró una nueva tertulia de su agrado) y también su libertad. Fueron más de veinte años con la mente puesta en su querida patria a la que añoraba con dolor físico.

Un buen día su tío murió y le legó su fortuna. Redondo había recobrado su posición. Ya nada lo retenía en el extranjero. Regresó inmediatamente a su tierra y lo primero que hizo fue acudir al café la Unión. La emoción era muy intensa. Pero todo había cambiado. Los mozos no eran los mismos y no conocía a ninguno de los parroquianos. De este modo se apercibió Redondo de que los años habían pasado y que él ya era un anciano.

Otro día, de nuevo en el café, nuestro protagonista escuchó una conversación en las mesas en las que solían celebrar su vieja tertulia, en la que mencionaban a un tal Don Romualdo, viejo amigo suyo y contertulio, por supuesto. Se dirigió a los jóvenes que charlaban y pidió educadamente explicaciones. De esta forma descubrió qué había sido de sus camaradas: la mayor parte habían muerto, uno se había esfumado y otro estaba en su casa, impedido. Conocer el trágico destino de sus antiguos colegas le sumió en honda tristeza y las lágrimas amargas brotaron de sus ojos.

A continuación, hubo Redondo de presentarse a los gárrulos mozos. Su sorpresa fue mayúscula cuando todos demostraron conocerlo en lo más íntimo. Todos sabían que Redondo era especialista en contar chistes verdes, que solía cocinar para los amigos, que tocaba la guitarra… Había descubierto que el espíritu de su tertulia, de su patria, seguía vivo. Y, así, lloró de nuevo, pero esta vez dulces lágrimas de felicidad.

Redondo había recuperado su patria y retomó su actividad, estableció estrechos vínculos con sus nuevos amigos, en especial con un tal Ramonete, y se sintió querido y admirado por todos.


Un día, un nuevo miembro se incorporó al grupo. A Redondo no le plació esta intromisión y bautizó al novato con el nombre de “el Intruso”. Empero, este rechazo no duró mucho tiempo. Ramonete murió inesperadamente, duro golpe que modificó la filosofía del anciano: estaba escrito que los componentes de la tertulia irían cambiando, se morirían los viejos y entrarían nuevos miembros en su lugar pero lo importante era que se honrara la memoria de los desaparecidos y que se mantuviera siempre viva la esencia que vio nacer a la cuadrilla.


Y para asegurarse de que así fuera, una vez llegada su muerte (muerte soñada, pues tuvo lugar en el seno de su “familia”, durante un banquete), Redondo legó a los contertulios toda su fortuna, con la única condición de “celebrar un cierto número de banquetes al año y rogando se dedicara un recuerdo a los gloriosos fundadores de la patria”.

jueves, 5 de junio de 2014

ACEITE DE PERRO, de Ambrose Bierce (II)

Este macabro relato cargado de ironía y cinismo narra en primera persona las memorias de Boffer Bings, un chico que llevó a la ruina, sin pretenderlo, el “honorable” negocio de sus padres. Pero me estoy adelantando…

Mientras el padre de Boffer regenta una industria de aceite de perro, una medicina válida para casi cualquier dolencia, pues dos médicos amigos suyos se encargan de recetarla para cualquier mal, la madre se ocupa de los menesterosos. Boffer Brings es un ayudante admirable: se encarga de recoger los perros que terminarán en la cuba con aceite hirviendo de su progenitor y se libra de los “restos” del trabajo de su madre. Esos “restos” no son sino cadáveres de huerfanitos que debe hacer desaparecer en el fondo del río.

En una ocasión, Boffer es sorprendido por un policía cuando lleva el cadáver de un pequeño. Nuestro protagonista, al sentirse vigilado, entra en la aceitería para evitarlo. Una vez allí, dominado por el miedo, arroja el cuerpo del bebé al puchero.

A la mañana siguiente, el padre no se explica por qué ha obtenido un aceite de calidad superior en la última tanda. Boffer le descubre su secreto, abriendo la vía hacia la locura…


De este modo fue como las ocupaciones de sus padres convergieron y se fusionaron en una sola industria. Los canes se vieron sustituidos por cuerpos humanos en la fórmula del aceite de perro, que mantendría su nomenclatura.

La demanda crecía y con ella las ganancias. El trabajo se había convertido en algo más, en una pasión. Habían probado la sangre humana y ya no había marcha atrás… aunque los vecinos se reunieran en asamblea y amenazaran con pararles los pies.

Una noche, Boffer descubrió aterrorizado cómo sus padres habían perdido definitivamente la chaveta. Ambos se enzarzaron en una lucha por acabar con el otro y convertirlo en un nuevo frasco de aceite de perro. La maléfica industria del aceite de perro se cobraba sus últimas víctimas: el padre, malherido por un golpe infligido por su mujer, cogió en brazos a su esposa y saltó con ella al interior del pote.

En ningún momento el protagonista se cuestiona el salvajismo,  la crueldad, la inmoralidad de los quehaceres de sus progenitores. En sus palabras no se encuentra un ápice de odio o resentimiento hacia ellos. Más bien al contrario, siempre se refiere a ellos como "padres honestos", “personas tan estimables”, “mis queridos padres”, “mis pobres padres”, etc. Lo que sí apreciamos es arrepentimiento y remordimientos por su conducta. Si no hubiese desvelado su “secreto”, sus padres seguirían vivos y, lo que es más importante, su próspera industria seguiría medrando.

jueves, 29 de mayo de 2014

ACEITE DE PERRO, de Ambrose Bierce

Ya está disponible la lectura de la próxima semana: Aceite de perro, de Ambrose Bierce.


EL MIEDO, de Ramón María del Valle Inclán (II)

Esta semana hemos leído un texto cargado de exuberancia léxica del siempre genial escritor arousano Ramón María del Valle Inclán. En este caso, el vocabulario religioso inunda la composición, de principio a fin para causarnos impresión de solemnidad y reflejar la importancia que lo acontecido supuso en la vida del protagonista: capilla, altar, presbiterio, sepulcro, oración, examen de conciencia, nazarena, canto gregoriano, prior, paños litúrgicos, vid evangélica, devoto, milagro, epitafio, absolución, hábitos talares… Y es que en El miedo, un ya anciano noble nos narra una anécdota de tiempos de juventud que marcó su existencia y su actitud hacia la vida.

Antes de enrolarse en el cuerpo de Granaderos del Regimiento del Rey, el protagonista acude a la vieja capilla de su hacienda acompañado de su madre y de sus hermanas para confesarse y hacer examen de conciencia y así emprender libre de pecado su carrera militar.


El entorno (tiene lugar en la noche, con la luna como testigo, en una vieja y silenciosa capilla con un sepulcro) nos recuerda los tópicos modernistas de la época y nos introduce en un ambiente de misterio.

Mientras nuestro amigo espera solo, en la tribuna, la llegada del Prior para ser confesado, los gritos de sus aterradas hermanas lo despiertan de su letargo. Al bajar descubrió el motivo de sus alaridos: del sepulcro de un antiguo guerrero emergen insondables sonidos de huesos que chocan. El miedo lo paraliza.

Al momento, llega el Prior con sus lebreles y se queda muy sorprendido con la actitud del soldado. Él había también había sido granadero en sus tiempos mozos y no puede tolerar un comportamiento tan medroso en un representante de una institución de la que se siente tan orgulloso.

De este modo, obliga al chico a abrir el sepulcro y a afrontar sus temores. Unas serpientes habían criado en la calavera del difunto y el movimiento de las culebrillas hacía que los huesos del cadáver se revolviesen en su propia tumba. Como siempre sucede, el misterio tenía una explicación mundana, poco poética pero realista.



El miedo es, para el religioso, un pecado mayor que cualquier crimen. La frase final del Prior nos da buena muestra de su carácter y de su filosofía: “-Señor granadero del Rey, no hay absolución… ¡Yo no absuelvo a los cobardes!”

jueves, 22 de mayo de 2014

EL MIEDO, de Ramón María del Valle Inclán

La próxima semana continuaremos nuestro particular viaje a través de la historia universal de la literatura leyendo un cuento de un gallego ilustre, de uno de los más importantes escritores en lengua castellana, Don Ramón María del Valle Inclán. El relato lleva por título El miedo.


NOCHEBUENA ARISTOCRÁTICA, de Jacinto Benavente (II)

Hemos leído Nochebuena aristocrática, una crítica corrosiva a los convencionalismos sociales, del siempre lúcido Jacinto Benavente.

En este relato se reúnen alrededor de una mesa, para celebrar la Nochebuena, un grupo de aristócratas de la más florida nobleza española de comienzos del siglo XX: marquesas y marqueses admirados como anfitriones ideales, jóvenes, bellas y enamoradizas condesas, mecenas de las artes y sus protegidos. Tampoco puede faltar el gracioso que ameniza todas las fiestas...


Los personajes que asisten a la celebración están de cuerpo presente pero su mente, su imaginación, su alma, está muy lejos de allí. Quizá en una casa de mujeres de vida disipada , tal vez pensando en un "adonis" o un "príncipe azul" cuyo amor otra mujer le podía arrebatar, puede que acordándose de la familia que, en el caso del poeta, estaba pasando por penalidades y miserias.

Serían más felices en cualquier otro lugar pero no se atreven a desviarse de la estrecha senda que la sociedad les ha trazado. El miedo al qué dirán les impide huir del aburrimiento, de la mediocridad, de la tristeza.

Mientras tanto, otros dos de su clase, ausentes de la reunión por motivos bien distintos, disfrutan de la vida a su manera, entregados a los más bajos instintos o bien dedicando su vida a obras pías. Estos han roto la monotonía, han elegido su camino, han decidido asumir el riesgo de equivocarse, han tomado las riendas de su existencia.

jueves, 15 de mayo de 2014

NOCHEBUENA ARISTOCRÁTICA, de Jacinto Benavente

La próxima semana leeremos este relato del prolífico –en su vida llegó a escribir nada menos que 172 piezas teatrales, además de cuentos, poesías, ensayos y artículos periodísticos…- dramaturgo madrileño don Jacinto Benavente (1.896-1.954), ganador del Premio Nobel de Literatura en 1.922.


viernes, 9 de mayo de 2014

EL PODER DE LA INFANCIA, de León Tolstoi (II)

En un contexto de guerra civil, una marabunta sedienta de sangre clama por la ejecución de un preso. Como en todas las guerras, los vencedores escribirán la historia, dictarán leyes y aplicarán la justicia.

El reo afronta la hora de la muerte orgulloso, con la cabeza alta, y con grandes dosis de odio y rencor hacia los que lo van a ejecutar.

De camino al patíbulo, apreciamos que las personas, envalentonadas por los gritos de la muchedumbre, parece que no pueden esperar, que tienen prisa por ver correr la sangre del enemigo. Van a cometer un crimen igual de horrible que los que haya podido cometer el condenado.


De repente, aparece en escena un niño de seis años, ángel de la guarde del reo, que es su padre y único sustento. El crío, asustado por la barahúnda, le pregunta a su padre qué van a hacer con él. Su instinto le dice que van a hacerle daño, que ocurrirá un suceso trágico.

El reo intenta calmar y engañar al niño para que no se quede a presenciar la ejecución. Le pide a su “verdugo” que lo desate y que se haga pasar por su amigo durante unos instantes para que el pequeño abandone el lugar. Y así se hace.

Una vez que el niño desaparece entre la multitud, el preso está preparado de nuevo para encarar el fin. Sin embargo, de repente, el pueblo cambia de opinión y una mujer sugiere que deberían soltar al recluso. Todos están de acuerdo. El poder de un niño insignificante había vencido a la ira de los hombres.


Aquel hombre, antes tan frío, altanero y lleno de odio, impasible ante la muerte, lloró, se humanizó, en el momento en el que le perdonaron (le devolvieron) la vida.

jueves, 24 de abril de 2014

EL PODER DE LA INFANCIA, de León Tolstoi

Os dejo ya la lectura para la próxima sesión. Se trata de otro cuento de Tolstoi con protagonismo para los más pequeños. El título es suficientemente ilustrativo: El poder de la infancia.


MELANIA Y AKULINA, de León Tolstoi (II)


Después de un par de semanas leyendo historias trágicas de Guy de Maupassant, cambiamos de tercio y nos acercamos al mundo de la infancia de la mano del escritor ruso Leon Tolstoi, autor de famosísimos clásicos como Anna Karenina o Guerra y Paz.

En esta ocasión asistimos a la historia de dos niñas, Melania y Akulina. En el primer párrafo, con un par de certeras pinceladas (el blanco en la nieve, el amarillo y el azul en los vestidos, el rojo en los pañuelos…), Tolstoi logra situarnos en escena. Nos encontramos en Rusia, una tarde fría de Semana Santa. A la salida de misa, dos niñas juegan despreocupadas. Saben que no deben manchar sus ropas festivas pero no pueden evitar jugar en un charco. Evidentemente, acaban salpicándose.


Melania salpica a Akulina y ésta, al ver su vestido manchado, como es normal, se enfada. Aquí aparece en escena la madre de Melania, dispuesta a reprender a su hija, hasta que ésta acusa a su amiguita. La mujer golpea a la niña. El lío está montado… Llega la madre de Melania y sale en defensa de su hija. Las madres discuten, pelean ante la mirada de los vecinos. Sólo la anciana abuela de Akulina pone algo de sentido común en la disputa y, haciendo referencia a la festividad del día, intenta poner paz. La discusión prosigue pero las niñas ya han olvidado el percance. Las dos siguen jugando, tan amigas como antes, dando una lección a los adultos.

En el relato aparecen retratadas las tres edades por las que pasamos (salvo fatalidad) todos los seres humanos: la infancia, caracterizada por la inocencia, la capacidad para vivir el presente y para perdonar; la adultez, identificada con el odio, el resentimiento, el rencor; y la senectud, definida por el realismo y el pragmatismo.

martes, 22 de abril de 2014

Ha muerto GABO

Regresamos de las vacaciones de Semana Santa con un sabor agridulce. Dulce, pues pasamos unos reparadores días de descanso con nuestros seres más queridos; agrio, por el deceso de uno de nuestros escritores favoritos, Gabriel García Márquez.


En nuestro Taller de Lectura hemos leído varios de sus relatos. Os dejo el link con las entradas etiquetadas con su nombre en este blog: pincha aquí.

En este otro enlace encontraréis un repaso muy somero a su vida y obra. Esperemos que su muerte sirva para que los que todavía no hayan leído nada suyo descubran su particular y maravilloso universo narrativo.

miércoles, 9 de abril de 2014

MELANIA Y AKULINA de León Tolstoi

Se acercan las vacaciones de Semana Santa. Para que tengáis algo que leer estos días os dejo el enlace de la próxima lectura que realizaremos en nuestro taller. Se trata de un cuento muy breve del escritor ruso Leon Tolstoi que se titula Melania y Akulina. Lo comentaremos a la vuelta... ¡Pasadlo bien!


jueves, 3 de abril de 2014

EL MENDIGO de Guy de Maupassant (II)


Abandonado, atropellado, afrentado, humillado, maltratado, agotado, atemorizado, asesinado… Así de dura fue la vida del mendigo protagonista de esta brutal narración que alumbró la siempre genial pluma de Guy de Maupassant. Un relato que bien podría estar inspirado en un hecho real. Una historia de crueldad humana, de egoísmo, de absoluta falta de empatía.


Condenado a vagabundear y mendigar alimento por las calles de diferentes regiones de Francia, sin formación alguna que le abriera nuevos horizontes e impedido de su tren inferior, Nicolás Toussaint está sentenciado desde el inicio de la narración. La muerte de su protectora simplemente aceleró una agonía anunciada.

“Cloche” (“campana” en francés), así lo llamaron por su forma de desplazarse con sus muletas, está solo en el mundo. Incapaz de ganarse su pan, ha de pedirlo. Pero las gentes de la zona tienen corazones acorazados, blindados. Después de cuarenta años de malvivir entre ellos, el pobre sólo consigue engendrar desconfianza y odio en sus vecinos, que le niegan la limosna, lo desprecian, lo insultan e incluso llegan a agredirlo.

De este modo, van pasando las horas y Nicolás recorre la geografía sin apañar un mendrugo. Transcurre un frío y triste día de invierno. Sus fuerzas se van debilitando y, con ellas, su entendimiento, ya de por sí muy limitado. El hambre aprieta y “Cloche” mata a una gallina. Sólo quiere comer.


Pero nuestro amigo es sorprendido en su infracción y el patrón de la hacienda se abalanza sobre él y se ensaña golpeándolo hasta dejarlo inconsciente. Su ira y la de sus empleados aterrizan sobre su lomo y sobre su rostro en forma de puñetazos, rodillazos, puntapiés. Una vez se cansan de pegarle, lo encierran en una leñera a la espera de que los gendarmes se lo lleven. Nicolás sigue sin probar bocado.

Otra vez maltratado por los guardias, el vagabundo es llevado a la capital del cantón donde es encarcelado. Al día siguiente, cuando acuden a interrogarlo, se lo encuentran ya cadáver. Ha muerto de hambre.

jueves, 27 de marzo de 2014

EL MENDIGO, de Guy de Maupassant

La próxima semana leeremos otro relato "cruel" de Guy de Maupassant, El mendigo.


UNA VENDETTA, de Guy de Maupassant (II)


Esta semana hemos asistido a un cruel acto de venganza…

En Una vendetta, la acción se sitúa en el estrecho de Bonifacio, istmo que separa las islas mediterráneas de Córcega y Cerdeña. Una viuda ve cómo su único hijo es asesinado a traición en una reyerta. El asesino huye y cruza el estrecho y a la mujer sólo le queda una razón para vivir: vengar la muerte de su vástago.

De este modo, aunque la pena la corroe por dentro, no llora ni denuncia el crimen ante las autoridades, sino que dedica el resto de su existencia a planificar y satisfacer su sed de venganza. Ante el cuerpo de su hijo realiza su promesa en alta voz y sella el pacto besando los fríos labios del cadáver. El silencio roto por el salvaje aullido de su perra aporta solemnidad a la escena.

Como la venganza es un plato que se sirve frío, la anciana deja pasar el tiempo para que la gente del pueblo se olvide de los acontecimientos que desencadenarán su vendetta.

Resulta llamativa, por contradictoria, la omnipresencia de la religión en las acciones y pensamientos de la viuda que va a cometer un acto pecaminoso como es dar muerte a un humano. Así, la mujer se encomienda a Dios para que su venganza llegue a buen término, solicita su ayuda para que todo salga bien, y, más tarde, la mañana que tendrá lugar su desquite, no duda en confesar y comulgar con mucha devoción.


Para llevar a cabo la reparación de la muerte de su hijo, la señora decide condicionar y entrenar a su perra (a la que también le duele la desaparición de su amo) para que sea el arma ejecutora de la venganza. Para ello, obliga a ayunar al can y le presenta un maniquí de paja con una morcilla asada colocada en torno a su cuello, como si de una corbata se tratase, para que la perra se abalance sobre él y lo devore en el momento que le suelte la cadena. Poco tiempo después puede repetir la operación ya sin el elemento cárnico, dejando el embutido para una vez el hecho esté consumado, a modo de recompensa. No pasa demasiado tiempo hasta que la perra esté preparada para la acción real.

La viuda, disfrazada de hombre para no ser reconocida, se embarca, acompañada por su perra, hacia Longosardo, reducto de los bandidos corsos donde se había ocultado el asesino de su hijo. Una vez allí localiza su “guarida” y lanza a la perra sobre él. Ésta, como no podía ser de otra forma, cumple con el cometido para el que había sido adiestrada.

Una vez cumplida su promesa de venganza, la madre consigue al fin la serenidad y la paz de espíritu que le faltaban desde el fatal incidente.

jueves, 20 de marzo de 2014

UNA VENDETTA de Guy de Maupassant

Las próximas semanas recuperamos a un autor clásico ya en este Taller de Lectura, el francés Guy de Maupassant. Nos adentraremos en su faceta más cruel, pues leeremos algunos de sus relatos más terroríficos. Empezaremos por el cuento que lleva por título Una vendetta.

EN EL TREN de Leopoldo Alas Clarín (II)


En En el tren, Clarín nos cuenta una anécdota que le sucede al duque del Pergamino, un aristócrata de lo más “snob” que se dirige a Biarritz a iniciar sus vacaciones.

Por torpeza de los empleados del ferrocarril, este grande de España (duque, marqués, consejero, exministro y no sé cuántos cargos más…) se ve obligado a viajar en un reservado (en lugar de en un coche-cama o semejante), lo que no le sienta nada bien. Para más inri, a medianoche, su sueño es interrumpido por la irrupción de dos nuevos viajeros a los que quieren acomodar en su compartimento.


Como es natural, la reacción del noble es de indignación. Aunque se niega a compartir su reservado, la autoridad presente en el tren decide que no le queda más remedio que aceptar la compañía de los dos viajantes, una misteriosa dama vestida de luto y un teniente que se dirige a Santander para embarcar hacia Cuba.

Como buen aristócrata que es, el duque de Pergamino ejerce de perfecto anfitrión, trata con cordialidad a sus nuevos amigos y entabla conversación con el militar. La charla versa sobre sus destinos, sobre el patriotismo y, en un momento dado, hablan sobre unos héroes caídos en ultramar. Pergamino realiza una perorata en favor de los héroes y reclama para ellos gloria y estatuas, aunque ni tan siquiera recuerda el nombre de uno de ellos.

Llegando a Santander, el teniente se apea del tren y el duque queda a solas con la mujer, que había asistido cariacontecida al diálogo entre los dos varones. Ella no da pie a la conversación y el noble se aburre.

Una pareja vestida de luto entra momentáneamente en el reservado y se abraza a la dama, que llora desconsolada. Cuando el tren retoma la marcha Pergamino y la dama vuelven a quedarse solos.


Alimentada su curiosidad por la escena que acaba de presenciar, nuestro protagonista deja a un lado sus intachables modales cortesanos e interroga directamente a la señora, con lo que llegamos al clímax final de la historia: se descubre que la mujer es la viuda del capitán Fernández aquél héroe muerto en ultramar del que el duque habló con el teniente sin conocer su nombre.

La enseñanza de este cuento es meridiana: antes de hablar mira a tu alrededor y piensa bien lo que dices, pues no sabes si podrás lastimar a los que están escuchando.

jueves, 13 de marzo de 2014

EN EL TREN, de Leopoldo Alas Clarín

Regresamos a la península para acercarnos a la figura del Leopoldo Alas Clarín (1.852-1.901), creador de una de las magnas obras de la literatura española, La Regenta. Para ello, leeremos uno de sus múltiples relatos, el que lleva por título En el tren.

UN DÍA DE ESPERA, de Ernest Hemingway (II)


En semanas anteriores conocimos a un joven Nick Adams (primero de niño, acompañando a su padre mientras éste asistía a una mujerindia en un parto difícil, más tarde, camino de la edad adulta, rompiendo consu primer amor). Hoy hemos conocido a un Nick Adams más maduro, adulto, padre ya, en Un día de espera.

El relato nos presenta una situación bien sencilla. Schatz es un niño de nueve años que se encuentra en casa víctima de la fiebre. El doctor le toma la temperatura, que estaba alta, pero que no era preocupante. El termómetro marcaba ciento dos grados. Esta cifra será el detonante de lo que viene después.


Ciento dos es un número muy alto…

Schatz piensa que no tiene remedio, que su enfermedad es mortal, por lo que adopta una actitud de entereza y gravedad impropia de un chiquillo de su edad. Schatz está tenso, no quiere domirse (“Prefiero permanecer despierto”), pues piensa que si lo hace podría no volver a despertar; no quiere que su padre se tome demasiadas molestias –pues piensa que su situación es irremediable-, no quiere, por tanto, ser una carga, e incluso no le permite el acceso a su habitación para no contagiarle.

Pero Nick conoce la realidad y está más turbado por la extraña disposición de su hijo que por una enfermedad que ha sido controlada por los  medicamentos y cuidados prescritos por el médico. Con el paso del tiempo y con la charla, Schatz desvela por fin a su progenitor el origen de sus preocupaciones. Nick Adams le explica que se equivoca, que no corre peligro, le revela la diferencia entre los grados Fahrenheit, escala con la que “funcionaba” el termómetro del doctor que lo visitó, y los grados centígrados. Esos ciento dos grados Fahrenheit que lo tenían al borde del abismo equivalen a unos 38.9 grados centígrados que, si bien es una temperatura alta, es corriente en los casos de fiebre como el suyo.

Una vez descubierta la verdad, el crío se relaja y, con la relajación, recupera su carácter infantil e incluso, como es normal en una situación de esta naturaleza (creer volver a la vida, darse cuenta de su propia inocencia), las lágrimas afloran a sus ojos…

jueves, 6 de marzo de 2014

UN DÍA DE ESPERA, de Ernest Hemingway

Cerramos temporalmente el capítulo dedicado al gran Ernest Hemingway con la lectura de Un día de espera, un relato en el que el personaje que nos ha acompañado durante las últimas semanas, y que tiene mucho de autobiográfico, se ha hecho mayor...


EL FIN DE ALGO de Ernest Hemingway (II)


La acción se sitúa en Horton Bay, un pueblo maderero abandonado, diez años atrás. Los protagonistas son Nick y Marjorie, una joven pareja de enamorados que sale de pesca por el río.
  


Durante su excursión (iba a escribir “aventura” pero la palabra me ha parecido poco correcta en este contexto: el relato nos da a entender Nick y Marjorie salen a pescar con asiduidad) conversan. Su charla no es la propia de unos enamorados. Las frases que intercambian son muy cortas y se aprecia cierta tensión y tirantez en la actitud de Nick, condición que no pasa desapercibida para la chica.

En contraposición a este diálogo tan frío y parco en palabras, Hemingway describe con detalle el procedimiento de la pesca de la trucha arco iris para restar dramatismo a una ruptura sentimental que se ve venir, ese fin de algo que avanza el título. Esta ruptura tiene lugar sin escenas, con mucha sobriedad.



En su juventud, Hemingway solía pescar en Horton Bay, Michigan.

Casi al final del relato, aparece Bill, amigo de Nick que ya conocía los planes de éste (le pregunta cómo le ha ido, con Marjorie, si ésta le montó algún número). Queda aclarado que la ruptura estaba premeditada, que no fue una decisión tomada a la ligera. Nick rompe porque el amor no aporta nada a su vida. El amor le aburre (“No me divierte más”, dice refiriéndose al amor) y, por lo tanto, no tiene sentido ni cabida en su existencia, por lo que prefiere prescindir de él.

Como antes hicieron los leñadores en Horton Bay (el escenario donde se desarrolla la acción no es casual, guarda cierto paralelismo con la historia de los protagonistas), el amor se fue de la vida de Nick Adams para no volver.

jueves, 27 de febrero de 2014

EL FIN DE ALGO, de Ernest Hemingway

¿Queréis  saber un poco más de la vida de Nick, el protagonista de Campamento indio, la que fue nuestra última lectura? Pues bien, así sea. La próxima semana leeremos otro cuento de Hemingway con el mismo protagonista. Se titula El fin de algo. Os preguntaréis... ¿el fin de qué? Para saberlo tendréis que leerlo...


CAMPAMENTO INDIO, de Ernest Hemingway (II)


En Campamento indio conocemos a Nick, el que va a ser protagonista de los próximos relatos que traeremos al Taller de Lectura. En esta ocasión, Nick es un joven que una fría noche emprende un viaje junto a su padre, que es médico,  el tío Jorge y dos indios, rumbo a la reserva de nativos americanos para auxiliar en un parto difícil a una indígena.

El padre, en una costumbre muy habitual en los antiguos gremios, se lleva consigo al joven Nick para enseñarle su oficio, al que él también está destinado por herencia. El proceso de enseñanza/aprendizaje, la transmisión de unos conocimientos por parte de padre a hijo se observan en el diálogo que mantienen ambos mientras se hacen cargo de la intervención (“Esta señora va a tener un hijo”, “Está sufriendo los dolores del parto”, “Cómo verás, Nick, primero tiene que salir la cabeza de la criatura”, etc).


A lo largo del cuento, los hombres no salen muy bien parados. Hemingway nos presenta a las mujeres como seres fuertes que afrontan las complicadas situaciones que les depara la naturaleza, en contraposición a unos hombres cobardes que no logran hacer frente a esas mismas circunstancias. De este modo, mientras la madre aguanta estoicamente los dolores del parto y las otras indias le ayudan en su padecimiento, los indios fuman lejos de la choza para no escuchar los quejidos de la parturienta. El doctor es un representante de esta manera machista de entender la sociedad: primero dice que los gritos de la madre no tienen importancia para más tarde decir, de los maridos, que ellos son los que más sufren en los partos.

Irónicamente, así resulta en esta ocasión, pues el padre de la criatura, que vino al mundo por cesárea, no pudiendo soportar los gritos de su mujer, se suicida en silencio en su propio lecho cortándose el cuello con una navaja.

En este episodio de iniciación al que se ve sometido Nick, el joven descubre el poder de la ciencia y aprende que en esta vida hay que ser fuertes, que no todo es coser y cantar.

viernes, 21 de febrero de 2014

CAMPAMENTO INDIO de Ernest Hemingway

La próxima semana iniciaremos una tanda de sesiones dedicada al famoso premio Nobel estadounidense Ernest Hemingway. Para empezar, leeremos un cuento titulado Campamento indio.

EL AMOR QUE NO PODÍA OCULTARSE de Enrique Jardiel Poncela (II)


Hubo una época, no hace tantos años, en la que eran habituales las relaciones amorosas por carta (hoy sustituidas, desgraciadamente, por las nuevas tecnologías, las redes sociales e internet). El relato que hemos leído trata sobre uno de estos amoríos epistolares.


Un hombre espera impaciente –está realmente enamorado- la llegada de la dama con la que se ha citado por primera vez después de haberse estado carteando durante meses. El lugar de la cita es un café de moda.

Nuestro amigo no tarda más de dos frases en descubrir que su amada está sorda. Su sordera será la clave en este gracioso enredo.

En una cafetería concurrida, con orquesta incluida, no le queda más remedio que comunicarse con su novia a voz en grito, llamando la atención de todos los concurrentes. De este modo, chillando, le hace la corte: le declara lo mucho que le gusta, lo bella y lo estupenda que es ahora que la ve cara a cara, lo enamorado que está de ella, etc.

Cualquiera, en el lugar de este hombre, pasaría vergüenza, se sentiría abochornado, pero nuestro amigo arrostra todas las consecuencias por el bien de una relación prometedora.

Jardiel Poncela sabe mantener nuestra atención en la historia y nos transporta hasta el clímax final demostrándonos el interés de los parroquianos (primero, “diez parroquianos se volvieron para mirarme evidentemente molestos”; luego, “veinte parroquianos me miraron con odio”; y finalmente, “habían callado las conversaciones y la orquesta y sólo se me oía a mí”, con lo que nosotros también le dedicamos toda nuestra atención) y empleando juegos de palabra (“Eso se llama amar de viva voz”).

El resultado de esta cita podría haber sido el desastre. Un guardia se acerca a la pareja y los expulsa de local por escándalo público. Resulta gracioso observar cómo la mujer no es consciente de su problema pues, para ella, estaban tratando sus "asuntos del cuore” en secreto y con discreción.

Sin embargo, todo termina bien y ambos acaban viviendo juntos en un lugar apartado, si bien los vecinos acuden alarmados cada vez que se están amando.

viernes, 14 de febrero de 2014

EL AMOR QUE NO PODÍA OCULTARSE de Enrique Jardiel Poncela

La próxima semana leeremos un nuevo relato de Enrique Jardiel Poncela, el que lleva por título El amor que no podía ocultarse. Y es que hoy es San Valentín, así que la temática central de este relato no podía ser otra que el amor... aunque desde la particular perspectiva de este escritor madrileño.


LOS VECINOS DEL PRINCIPAL DERECHA de Eduardo Jardiel Poncela (II)


Ésta es la historia de un ciudadano español que ha regresado a su país tras un largo período de doce años emigrado en Argentina. Como otros emigrantes llega a España con una nada despreciable fortuna bajo su brazo. Pero su fortuna no es fruto de su esfuerzo, sino de un comportamiento censurable y poco ético: apropiarse de una cartera con ciento cincuenta mil dólares y una bolsa de diamantes.

El caballero se instala en un piso alquilado y disfruta de su riqueza y de su soltería. Hasta que un buen día una desconocida irrumpe en su vivienda…

La mujer llega muy agitada, dice ser vecina suya y que ha tenido una fuerte discusión con su marido. Entre ambos se inicia el juego de la seducción.

Al poco rato, llaman a la puerta. Es el marido, despechado. Se monta una escena, no de celos, sino de indignación del esposo hacia su mujer. El anfitrión se ve obligado a hacer varios trayectos de su despacho a la cocina para llevar un refrigerio a la llorosa y abatida dama, momento que aprovecha el prójimo para registrar los cajones y apropiarse de la bolsa que contenía las piedras preciosas sin que el primero se aperciba.


Cuando nuestro protagonista se da cuenta de que le faltan sus brillantes, acude al piso de sus vecinos, donde nadie le responde. El portero le informa de que esa vivienda lleva seis semanas desalquilada. Así es como pierde la fortuna que se había traído de América, víctima de un engaño y sin apenas darse cuenta. 

Como en otras obras de Jardiel Poncela, en el juego del amor, la mujer es siempre la que domina y gana la partida, el hombre es un títere en sus manos.

En el relato de esta semana, Jardiel Poncela hace gala, una vez más, de un exuberante sentido del humor, recurriendo a mil y un trucos que consiguen robarnos una sonrisa, y dejándonos una de esas sentencias “marca de la casa” para el recuerdo: “ el amor es una especie de ascensor hidráulico; se le puede exigir que funcione bien durante cinco años; durante diez; durante quince; pero llega un momento en que se estropea y se niega a funcionar […]. Entonces, hay que cambiar de ascensor o subir a pie. Es inevitable”.