jueves, 24 de abril de 2014

EL PODER DE LA INFANCIA, de León Tolstoi

Os dejo ya la lectura para la próxima sesión. Se trata de otro cuento de Tolstoi con protagonismo para los más pequeños. El título es suficientemente ilustrativo: El poder de la infancia.


MELANIA Y AKULINA, de León Tolstoi (II)


Después de un par de semanas leyendo historias trágicas de Guy de Maupassant, cambiamos de tercio y nos acercamos al mundo de la infancia de la mano del escritor ruso Leon Tolstoi, autor de famosísimos clásicos como Anna Karenina o Guerra y Paz.

En esta ocasión asistimos a la historia de dos niñas, Melania y Akulina. En el primer párrafo, con un par de certeras pinceladas (el blanco en la nieve, el amarillo y el azul en los vestidos, el rojo en los pañuelos…), Tolstoi logra situarnos en escena. Nos encontramos en Rusia, una tarde fría de Semana Santa. A la salida de misa, dos niñas juegan despreocupadas. Saben que no deben manchar sus ropas festivas pero no pueden evitar jugar en un charco. Evidentemente, acaban salpicándose.


Melania salpica a Akulina y ésta, al ver su vestido manchado, como es normal, se enfada. Aquí aparece en escena la madre de Melania, dispuesta a reprender a su hija, hasta que ésta acusa a su amiguita. La mujer golpea a la niña. El lío está montado… Llega la madre de Melania y sale en defensa de su hija. Las madres discuten, pelean ante la mirada de los vecinos. Sólo la anciana abuela de Akulina pone algo de sentido común en la disputa y, haciendo referencia a la festividad del día, intenta poner paz. La discusión prosigue pero las niñas ya han olvidado el percance. Las dos siguen jugando, tan amigas como antes, dando una lección a los adultos.

En el relato aparecen retratadas las tres edades por las que pasamos (salvo fatalidad) todos los seres humanos: la infancia, caracterizada por la inocencia, la capacidad para vivir el presente y para perdonar; la adultez, identificada con el odio, el resentimiento, el rencor; y la senectud, definida por el realismo y el pragmatismo.

martes, 22 de abril de 2014

Ha muerto GABO

Regresamos de las vacaciones de Semana Santa con un sabor agridulce. Dulce, pues pasamos unos reparadores días de descanso con nuestros seres más queridos; agrio, por el deceso de uno de nuestros escritores favoritos, Gabriel García Márquez.


En nuestro Taller de Lectura hemos leído varios de sus relatos. Os dejo el link con las entradas etiquetadas con su nombre en este blog: pincha aquí.

En este otro enlace encontraréis un repaso muy somero a su vida y obra. Esperemos que su muerte sirva para que los que todavía no hayan leído nada suyo descubran su particular y maravilloso universo narrativo.

miércoles, 9 de abril de 2014

MELANIA Y AKULINA de León Tolstoi

Se acercan las vacaciones de Semana Santa. Para que tengáis algo que leer estos días os dejo el enlace de la próxima lectura que realizaremos en nuestro taller. Se trata de un cuento muy breve del escritor ruso Leon Tolstoi que se titula Melania y Akulina. Lo comentaremos a la vuelta... ¡Pasadlo bien!


jueves, 3 de abril de 2014

EL MENDIGO de Guy de Maupassant (II)


Abandonado, atropellado, afrentado, humillado, maltratado, agotado, atemorizado, asesinado… Así de dura fue la vida del mendigo protagonista de esta brutal narración que alumbró la siempre genial pluma de Guy de Maupassant. Un relato que bien podría estar inspirado en un hecho real. Una historia de crueldad humana, de egoísmo, de absoluta falta de empatía.


Condenado a vagabundear y mendigar alimento por las calles de diferentes regiones de Francia, sin formación alguna que le abriera nuevos horizontes e impedido de su tren inferior, Nicolás Toussaint está sentenciado desde el inicio de la narración. La muerte de su protectora simplemente aceleró una agonía anunciada.

“Cloche” (“campana” en francés), así lo llamaron por su forma de desplazarse con sus muletas, está solo en el mundo. Incapaz de ganarse su pan, ha de pedirlo. Pero las gentes de la zona tienen corazones acorazados, blindados. Después de cuarenta años de malvivir entre ellos, el pobre sólo consigue engendrar desconfianza y odio en sus vecinos, que le niegan la limosna, lo desprecian, lo insultan e incluso llegan a agredirlo.

De este modo, van pasando las horas y Nicolás recorre la geografía sin apañar un mendrugo. Transcurre un frío y triste día de invierno. Sus fuerzas se van debilitando y, con ellas, su entendimiento, ya de por sí muy limitado. El hambre aprieta y “Cloche” mata a una gallina. Sólo quiere comer.


Pero nuestro amigo es sorprendido en su infracción y el patrón de la hacienda se abalanza sobre él y se ensaña golpeándolo hasta dejarlo inconsciente. Su ira y la de sus empleados aterrizan sobre su lomo y sobre su rostro en forma de puñetazos, rodillazos, puntapiés. Una vez se cansan de pegarle, lo encierran en una leñera a la espera de que los gendarmes se lo lleven. Nicolás sigue sin probar bocado.

Otra vez maltratado por los guardias, el vagabundo es llevado a la capital del cantón donde es encarcelado. Al día siguiente, cuando acuden a interrogarlo, se lo encuentran ya cadáver. Ha muerto de hambre.