jueves, 31 de octubre de 2013

ASNOS ESTÚPIDOS de Isaac Asimov

La próxima semana leeremos un relato muy sucinto de uno de los maestros de la Ciencia Ficción, el escritor soviético de nacimiento pero estadounidense de pasaporte (1.920-1.992) Isaac Asimov: Asnos estúpidos.


EL ACTO LIBRE de José Edwards (II)


En este turbador relato del chileno José Edwards, un magnate recibe en su despacho la visita de un anciano insignificante que trae unos documentos para él. El viejecillo lleva ocho meses presentándose en su oficina, día tras día, pero no consigue ser recibido por un señor tan importante hasta este momento.

Don Alcibíades, tal es el nombre del anciano, le ofrece al gran señor unas páginas en las que cuenta toda su vida. El ejecutivo piensa que se trata de un chantaje y, aunque en su pasado hay actos reprobables, rechaza la coacción. Sin embargo, no se trata de eso.

Los documentos que porta el viejo recogen tantos detalles verídicos de su vida que el Director General (ese es el cargo que ocupa el protagonista) no puede dejar de leer. Esos papeles no sólo recogen datos de su pasado, sino que también hablan de su presente y de su futuro.


A medida que va descubriendo que los acontecimientos que suceden en su despacho aparecen transcritos en los documentos, una obsesión se apodera de él: quiere leer esas páginas y engañarlas, adelantarse a ellas, realizar algún acto que no aparezca allí... Pero no lo consigue.

En esta historia tenemos, por tanto, a un hombre libre esclavo de su propio hado, que se presenta ante sí en unos papeles escritos. Atrapado en su obsesión de engañar a su destino, de cambiar su futuro, el protagonista no puede dejar de leer y no hace nada para modificar su suerte. En las páginas del libro de su futuro no aparece ningún suceso traumático ni ningún acto desconocido, él es libre de modificar esas páginas mas no lo hace, pues su curiosidad se lo impide.

jueves, 24 de octubre de 2013

EL ACTO LIBRE de José Edwards

El chileno José Edwards (1.910-1.970) es uno de esos creadores que nunca siguió una carrera literaria, aunque se relacionara con escritores de la época. Él trabajaba de arquitecto y sólo algunos de sus cuentos fueron publicados en revistas literarias mientras él vivió.

Esta semana leeremos uno de sus relatos, el que lleva por título El acto libre. A ver qué os parece...


UN MARIDO SIN VOCACIÓN de Enrique Jardiel Poncela (II)


Ésta es la historia de un hombre poco convencional. Un tarambana que decidió casarse por capricho y no por amor, pues ni siquiera tenía novia.

De este modo, Ramón Camomila salió a la calle y en dos horas ya había cazado a la que sería su futura esposa; una mujer con pocos atractivos, por otra parte.

Sin embargo, una vez cumplido el antojo, nuestro protagonista recuperó la razón y se dio cuenta del error que había cometido: “No valgo para marido, y lo noto cuando ya soy ciudadano casado…”. Así que decidió romper su compromiso, aunque no de la manera más civilizada.

A partir del momento de su “despertar”, el señor Camomila intentó conseguir el odio de su cónyuge realizando varios disparates. En primer lugar, en el momento en que el fotógrafo iba a tomar el retrato nupcial decidió que él no saldría en la instantánea y que su lugar sería ocupado por el fotógrafo. A continuación, durante el viaje de novios, Ramón no viajó en el mismo compartimento que su esposa, sino que lo hizo en la locomotora, partiendo carbón junto a los maquinistas. Más tarde, acompañó a su señora por Irún vestido de harapos, se hizo pasar por criado, atendiendo la llamada de los asistentes a un restaurante o cualquier otro espacio público, y llegó incluso a pintarse los ojos…

Con estos comportamientos, no es de extrañar que al final del cuento Ramón Camomila lograse su objetivo, si bien él terminó en el manicomio.


Este pequeño relato es una muestra de la experimentación y del humor chispeante que practicaba Eduardo Jardiel Poncela en todos sus escritos. Nótese que en todo el cuento el autor no ha empleado ni una sólo vez la letra “e”.

jueves, 17 de octubre de 2013

UN MARIDO SIN VOCACIÓN de Enrique Jardiel Poncela

Ya tenéis a vuestra disposición la lectura de la próxima semana: Un marido sin vocación, del prolífico escritor y dramaturgo madrileño Enrique Jardiel Poncela (1.901-1.952), uno de los mayores exponentes del "teatro de lo absurdo" en nuestro país. Seguro que os parece divertida.


LOS TRIUNFOS DE UN TAXIDERMISTA de H.G. Wells (II)


En este texto, dos personajes conversan entre tragos de whisky. Uno, el taxidermista, es el verdadero protagonista del relato, el otro, el narrador, aunque apenas participa del diálogo, actúa con una doble finalidad: describirnos al taxidermista de manera que no nos caiga para nada simpático (ya de inicio ridiculiza su aspecto físico, su residencia –a la que llama “guarida”-, su vanidad…), y dar atisbos de verosimilitud a la historia (en el último párrafo nos comenta que encontró eco de las hazañas de su interlocutor en periódicos y en la voz de ornitólogos de prestigio).


El taxidermista es un ser de aspecto descuidado, desaseado, vestido a la moda del siglo pasado, es un hombre presuntuoso, ególatra, racista (presume de haber disecado a seres humanos y también a un negro), machista… un hombre que vive por y para la ciencia, un ser que menosprecia a sus semejantes (incluso a los coleccionistas, a los que no duda en engañar por una buena suma), una criatura que juega a ser Dios recreando aves extinguidas o incluso creando pájaros nuevos, que nunca antes existieron.


En este cuento, el maestro de la literatura fantástica, H.G. Wells, plantea el conflicto entre la ciencia y la ética o la religión (fijaos que en un momento del relato se nos advierte de que el taxidermista fue acusado de idolatría por un predicador ambulante por haber disecado a una sirena), tomando partido abiertamente en favor de la moral.

jueves, 10 de octubre de 2013

LOS TRIUNFOS DE UN TAXIDERMISTA de H.G. Wells


La máquina del tiempo (1.895), La isla del Doctor Moreau (1.896), El hombre invisible (1.897) o La guerra de los mundos (1.898), son los títulos de algunas de las novelas concebidas por una de las plumas más fecundas de la literatura de ciencia ficción, el británico Herbert George Wells (1.866-1.946). A pesar de que, ya en el siglo XX, Wells cultivó en sus obras otros temas alejados de la tecnología y más apegados a la realidad social, casi todo el mundo lo recuerda por sus increíbles historias futuristas que también tuvieron gran éxito en la pantalla.

-Trailer de El hombre invisible, de James Whale, 1.933:


- Trailer de La guerra de los mundos, de Byron Haskin, 1.953:



- Trailer de El tiempo en sus manos, adaptación de La máquina del tiempo, de George Pal, 1.960:


-Trailer de La isla del Dr. Moreau, de Don Taylor, 1.977:



En la próxima sesión de nuestro Taller de Lectura leeremos uno de sus cuentos, que lleva por título Los triunfos de un taxidermista. Espero que os guste.

SHARAYA de Álvaro Mutis (II)


Parece que esta lectura os ha resultado bastante complicada… Tanto que hemos tenido que dedicarle dos semanas. ¿A que ahora, después de leerla varias veces y de comentarla en el aula, la comprendéis mejor?


Sharaya es el nombre del Santón de Jandripur, un ermitaño dedicado a la contemplación y a la meditación que algún día fue oráculo de su pueblo. En este relato, Mutis nos relata los últimos momentos del personaje, que va a morir.

Dos voces tienen cabida en el texto: por un lado, tenemos la voz de un narrador omnisciente y, por otra parte, el inagotable caudal de pensamientos del sabio.

En el comienzo, el narrador nos describe a Sharaya, un eremita ajado, olvidado por su gente, un objeto ornamental que conoce los entresijos de las personas que lo rodean, de la naturaleza, de la vida y de la muerte… y nos anticipa el final de una historia que no dejará de sorprendernos, a pesar de todo.

La época de intensas lluvias había llegado a su término y Sharaya aún despertaba el interés de alguno de los pequeños que jugaban por las calles, niños que nunca se habían percatado de su presencia, tan insignificante era.

Pero algo estaba pasando, y Sharaya percibía los cambios. Las tropas invasoras estaban a punto de llegar, procedentes de las montañas, con la intención de someter a la población y tomar el control por la fuerza. La plebe iniciaba el éxodo para escapar de la tragedia y sólo Sharaya se daba cuenta de que esa huida era inútil, pues nadie puede escapar de su propio destino ni de la muerte, fin necesario e inevitable de la vida.

En el fluir de las ideas metafísicas del santón, también hay momento para los reproches. Reproches hacia sí mismo. Sharaya se pregunta por qué no hizo uso de su influencia sobre la gente mientras era una figura importante en la vida de la comunidad, por qué su orgullo le impidió hablarle al pueblo e indicarle la senda correcta.


Y así llegamos al desenlace de la narración. El grueso de la milicia ya había tomado el pueblo, habían cometido tropelías, quemado casas y armado un gran alboroto, y la noche y el cansancio los reclamaban para sus desconocidos lechos. En la oscuridad, un par de jóvenes soldados (casi niños, campesinos, personas, lo mismo que los que huyeron) se divertían con una mujer (quizá una ramera, otra futura madre a la que Sharaya, o Mutis, nos invita a no juzgar), ante los ojos hieráticos del anacoreta.

Sharaya era testigo de este abuso, pero su mirada no era juez. Uno de los milicianos, asustado, atemorizado, y al mismo tiempo imbuido del valor que ofrece la posición de dominio, apuntó a Sharaya con su fusil para no dejar testigos de su acto ni de la invasión militar.

El círculo se cierra, el destino se cumple, unas vidas se acaban, otras comienzan.

Alice Munro, Nobel de Literatura 2013

Ya conocemos el nombre del escritor premiado con el Premio Nobel de Literatura en este año 2.013. Bueno, escritora en este caso. Se trata de la relatista canadiense (considerada una de las mejores cuentistas contemporáneas) Alice Munro.


Un año más, Murakami y otros eternos candidatos tendrán que esperar.