jueves, 27 de febrero de 2014

EL FIN DE ALGO, de Ernest Hemingway

¿Queréis  saber un poco más de la vida de Nick, el protagonista de Campamento indio, la que fue nuestra última lectura? Pues bien, así sea. La próxima semana leeremos otro cuento de Hemingway con el mismo protagonista. Se titula El fin de algo. Os preguntaréis... ¿el fin de qué? Para saberlo tendréis que leerlo...


CAMPAMENTO INDIO, de Ernest Hemingway (II)


En Campamento indio conocemos a Nick, el que va a ser protagonista de los próximos relatos que traeremos al Taller de Lectura. En esta ocasión, Nick es un joven que una fría noche emprende un viaje junto a su padre, que es médico,  el tío Jorge y dos indios, rumbo a la reserva de nativos americanos para auxiliar en un parto difícil a una indígena.

El padre, en una costumbre muy habitual en los antiguos gremios, se lleva consigo al joven Nick para enseñarle su oficio, al que él también está destinado por herencia. El proceso de enseñanza/aprendizaje, la transmisión de unos conocimientos por parte de padre a hijo se observan en el diálogo que mantienen ambos mientras se hacen cargo de la intervención (“Esta señora va a tener un hijo”, “Está sufriendo los dolores del parto”, “Cómo verás, Nick, primero tiene que salir la cabeza de la criatura”, etc).


A lo largo del cuento, los hombres no salen muy bien parados. Hemingway nos presenta a las mujeres como seres fuertes que afrontan las complicadas situaciones que les depara la naturaleza, en contraposición a unos hombres cobardes que no logran hacer frente a esas mismas circunstancias. De este modo, mientras la madre aguanta estoicamente los dolores del parto y las otras indias le ayudan en su padecimiento, los indios fuman lejos de la choza para no escuchar los quejidos de la parturienta. El doctor es un representante de esta manera machista de entender la sociedad: primero dice que los gritos de la madre no tienen importancia para más tarde decir, de los maridos, que ellos son los que más sufren en los partos.

Irónicamente, así resulta en esta ocasión, pues el padre de la criatura, que vino al mundo por cesárea, no pudiendo soportar los gritos de su mujer, se suicida en silencio en su propio lecho cortándose el cuello con una navaja.

En este episodio de iniciación al que se ve sometido Nick, el joven descubre el poder de la ciencia y aprende que en esta vida hay que ser fuertes, que no todo es coser y cantar.

viernes, 21 de febrero de 2014

CAMPAMENTO INDIO de Ernest Hemingway

La próxima semana iniciaremos una tanda de sesiones dedicada al famoso premio Nobel estadounidense Ernest Hemingway. Para empezar, leeremos un cuento titulado Campamento indio.

EL AMOR QUE NO PODÍA OCULTARSE de Enrique Jardiel Poncela (II)


Hubo una época, no hace tantos años, en la que eran habituales las relaciones amorosas por carta (hoy sustituidas, desgraciadamente, por las nuevas tecnologías, las redes sociales e internet). El relato que hemos leído trata sobre uno de estos amoríos epistolares.


Un hombre espera impaciente –está realmente enamorado- la llegada de la dama con la que se ha citado por primera vez después de haberse estado carteando durante meses. El lugar de la cita es un café de moda.

Nuestro amigo no tarda más de dos frases en descubrir que su amada está sorda. Su sordera será la clave en este gracioso enredo.

En una cafetería concurrida, con orquesta incluida, no le queda más remedio que comunicarse con su novia a voz en grito, llamando la atención de todos los concurrentes. De este modo, chillando, le hace la corte: le declara lo mucho que le gusta, lo bella y lo estupenda que es ahora que la ve cara a cara, lo enamorado que está de ella, etc.

Cualquiera, en el lugar de este hombre, pasaría vergüenza, se sentiría abochornado, pero nuestro amigo arrostra todas las consecuencias por el bien de una relación prometedora.

Jardiel Poncela sabe mantener nuestra atención en la historia y nos transporta hasta el clímax final demostrándonos el interés de los parroquianos (primero, “diez parroquianos se volvieron para mirarme evidentemente molestos”; luego, “veinte parroquianos me miraron con odio”; y finalmente, “habían callado las conversaciones y la orquesta y sólo se me oía a mí”, con lo que nosotros también le dedicamos toda nuestra atención) y empleando juegos de palabra (“Eso se llama amar de viva voz”).

El resultado de esta cita podría haber sido el desastre. Un guardia se acerca a la pareja y los expulsa de local por escándalo público. Resulta gracioso observar cómo la mujer no es consciente de su problema pues, para ella, estaban tratando sus "asuntos del cuore” en secreto y con discreción.

Sin embargo, todo termina bien y ambos acaban viviendo juntos en un lugar apartado, si bien los vecinos acuden alarmados cada vez que se están amando.

viernes, 14 de febrero de 2014

EL AMOR QUE NO PODÍA OCULTARSE de Enrique Jardiel Poncela

La próxima semana leeremos un nuevo relato de Enrique Jardiel Poncela, el que lleva por título El amor que no podía ocultarse. Y es que hoy es San Valentín, así que la temática central de este relato no podía ser otra que el amor... aunque desde la particular perspectiva de este escritor madrileño.


LOS VECINOS DEL PRINCIPAL DERECHA de Eduardo Jardiel Poncela (II)


Ésta es la historia de un ciudadano español que ha regresado a su país tras un largo período de doce años emigrado en Argentina. Como otros emigrantes llega a España con una nada despreciable fortuna bajo su brazo. Pero su fortuna no es fruto de su esfuerzo, sino de un comportamiento censurable y poco ético: apropiarse de una cartera con ciento cincuenta mil dólares y una bolsa de diamantes.

El caballero se instala en un piso alquilado y disfruta de su riqueza y de su soltería. Hasta que un buen día una desconocida irrumpe en su vivienda…

La mujer llega muy agitada, dice ser vecina suya y que ha tenido una fuerte discusión con su marido. Entre ambos se inicia el juego de la seducción.

Al poco rato, llaman a la puerta. Es el marido, despechado. Se monta una escena, no de celos, sino de indignación del esposo hacia su mujer. El anfitrión se ve obligado a hacer varios trayectos de su despacho a la cocina para llevar un refrigerio a la llorosa y abatida dama, momento que aprovecha el prójimo para registrar los cajones y apropiarse de la bolsa que contenía las piedras preciosas sin que el primero se aperciba.


Cuando nuestro protagonista se da cuenta de que le faltan sus brillantes, acude al piso de sus vecinos, donde nadie le responde. El portero le informa de que esa vivienda lleva seis semanas desalquilada. Así es como pierde la fortuna que se había traído de América, víctima de un engaño y sin apenas darse cuenta. 

Como en otras obras de Jardiel Poncela, en el juego del amor, la mujer es siempre la que domina y gana la partida, el hombre es un títere en sus manos.

En el relato de esta semana, Jardiel Poncela hace gala, una vez más, de un exuberante sentido del humor, recurriendo a mil y un trucos que consiguen robarnos una sonrisa, y dejándonos una de esas sentencias “marca de la casa” para el recuerdo: “ el amor es una especie de ascensor hidráulico; se le puede exigir que funcione bien durante cinco años; durante diez; durante quince; pero llega un momento en que se estropea y se niega a funcionar […]. Entonces, hay que cambiar de ascensor o subir a pie. Es inevitable”.

lunes, 10 de febrero de 2014

LOS VECINOS DEL PRINCIPAL DERECHA de Enrique Jardiel Poncela

¡Bienvenidos de nuevo al Taller de Lectura del CPAP Bergondo! Después de unas merecidas vacaciones estamos de vuelta para compartir nuestra pasión por la literatura.

El jueves 13 de febrero iniciamos una nueva ruta por el mundo de la palabra con la lectura de Los vecinos del principal derecha, un divertido relato del maestro del humor Don Enrique Jardiel Poncela.

El pasado curso tuvo bastante éxito entre vosotros otra graciosa pieza suya, la titulada Un marido sin vocación -aquí su reseña-, así que espero que esta otra consigue arrancaros más de una sonrisa.