jueves, 30 de mayo de 2013

UNA PERRA CARA de Anton Chejov

La próxima semana seguiremos leyendo cuentos del maestro Chejov. En esta ocasión leeremos Una perra cara. Espero que os guste tanto como el anterior.


POQUITA COSA de Antón Chejov (II)


En este cuento, como hace el narrador con la institutriz de sus hijos, Chejov quiere darnos un consejo: les pide a los humildes que dejen de lado su timidez, que alcen la voz y no se sometan a los abusos de los poderosos.


El relato, narrado en primera persona, es una conversación en la que un hombre de buena posición y una preceptora ajustan cuentas. El caballero debe pagar a la niñera por los servicios prestados pero parece que quiere recortar al máximo su salario.

La institutriz tiene sus obligaciones: dar clase a los muchachos, vigilarlos, acompañarlos, educarlos… pero da la impresión de que no tiene ningún derecho. Su timidez, unida a su posición débil, de inferioridad con respecto al señor, le impide alzar la voz, aunque por dentro los abusos de su jefe le causen indignación y pena.

De este modo, Yulia Vasilievna, que así se llama nuestra heroína, ve como su palabra no cuenta para nada y que el padre de los niños a los que está educando utiliza su posición de poder para someterla a un auténtico asalto: le rebaja el precio convenido, le sustrae días que realmente ha trabajado, la responsabiliza de daños materiales que debe pagar de su bolsillo y que ella no pudo haber evitado de ninguna manera, etc.

Después de tal abuso, Yulia aún da las gracias. La joven nos da a entender que anteriormente había tenido experiencias peores, que había trabajado sin cobrar. Como nos dice el gran genio ruso, ser fuerte es muy fácil, al menos mientras haya en el mundo personas débiles que se dejen apabullar.

Pero esta vez la protagonista topó con un hombre justo, un señor que sólo pretende darle una lección: “¿Es que se puede vivir en este mundo sin mostrar los dientes?”. Espabílate, no dejes que te sometan, no consientas los abusos de los poderosos.

jueves, 23 de mayo de 2013

POQUITA COSA de Antón Chejov

La próxima semana regresará a nuestro Taller de Lectura un ilustre personaje...


Este año leeremos varios relatos de Chejov, el genial cuentista ruso. Para empezar, Poquita cosa.

LAS FRESAS de Emile Zola (II)


Zola nos traslada, en esta ocasión, a una primavera en la campiña francesa para narrarnos la historia de dos jóvenes enamorados.

Los bucólicos paisajes son tratados como un personaje más del cuento, como un cómplice en la relación amorosa. Para ello, el escritor francés hace uso de la personificación. El cielo está “lavado” por la lluvia, el horizonte "sonreía", los bosques son “discretos”, el sol “lanza” tejos de oro a sus pies. La naturaleza está viva.

Por su parte, la amante es pintada como una fierecilla silvestre, una joven alma llena de entusiasmo, ilusión, impulsos, felicidad. De este modo, no pueden ser más acertados los símiles que emplea Zola para describirla: corre “como un perro pequeño”, salta “como una cabra escapada”.


Los dos amantes realizan una excursión por el campo y descubren unas freseras, pero ni rastro de fresas. La chiquilla se empeña en buscar el dulce fruto, por lo que proceden a registrar los espinos y las cunetas. Esta excusa es aprovechada para estar muy próximos, uno cerca del otro, para rozarse, para sentir el aliento del otro, su olor…

Y finalmente apareció la fresa. Y no sólo una, sino una gran cantidad de ellas, que fueron recogidas, con cuidado, en un pañuelo.  Sin embargo, nunca las llegaron a degustar. Los novios eligieron un rincón a la sombra para descansar y desayunar, y allí se abandonaron a su sensualidad, se entregaron el uno al otro y aplastaron, sin darse cuenta, su botín.

jueves, 16 de mayo de 2013

LAS FRESAS de Emile Zola

Para la próxima semana, leeremos otro relato de Emile Zola, un Zola que cambia de registro para ofrecernos una historia de amor y de pasión ambientada en la campiña francesa en Las fresas.

UNA VÍCTIMA DE LA PUBLICIDAD de Emile Zola (II)


Si he traído este relato al Taller de Lectura es, ante todo, por su modernidad. Puede parecernos mentira que hayan transcurrido más de cien años desde que Zola escribiera este pequeño texto, pues en él aborda temas que aún hoy están de actualidad. Pero vayamos por partes.

El cuento narra la historia de un hombre que asumió la cómoda filosofía de que su vida debería estar dirigida por los consejos y recomendaciones que los anuncios y la prensa le fueran facilitando. De este modo, su felicidad estaría garantizada y, además, no tendría que pensar demasiado, tomar decisiones o culparse de los errores que pudiera cometer.


Pero resulta que la publicidad no siempre acierta, no siempre dice la verdad, pues el interés que subyace tras esos carteles y/o publicaciones no suele coincidir con el bienestar del ciudadano. De hecho, observamos como la vida de nuestro protagonista va perdiendo calidad. En un primer momento, la publicidad afecta a sus pertenencias y propiedades. Más tarde, es su aspecto físico el que sale perjudicado por seguir los consejos "a pies juntillas". Posteriormente, pierde su salud, y su inteligencia también se ve perturbada. La publicidad, que en relato está personificada y adopta el rol de “malvado”, le provoca la muerte, lo asesina. Incluso después de su fallecimiento –irónico y genial remate del escritor francés- la publicidad sigue cebándose con él, ya que su ataúd último modelo se abre en dos y su lápida de cartón piedra se pudre con las primeras lluvias de invierno.

Este relato escrito en tono sarcástico es, en suma, una crítica a la publicidad y, sobre todo, a los crédulos, a las personas que carecen de espíritu crítico y que aceptan lo que los medios les ofrecen sin corroborar la información y sin cuestionarse si es cierto o mentira. Así, a lo largo de los párrafos que lo forman, se van sucediendo diferentes críticas parciales a temas que aún nos dan que pensar en el mundo contemporáneo: los avances tecnológicos, la preocupación por la estética, los críticos literarios, las “brujas” o personas que engañan a los incautos con supuestos poderes sobrenaturales… El tiempo ha pasado pero, aparentemente, la sociedad no ha avanzado demasiado.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Día das Letras Galegas. Roberto Vidal Bolaño

Esta semana, o venres, celebrarase, como todos os anos, o Día das Letras Galegas, que nesta ocasión rinde tributo ó escritor Roberto Vidal Bolaño (Santiago de Compostela, 1.950-2.002).

As páxinas dos xornais da nosa terra énchense estos días de referencias á vida e obra deste dramaturgo e actor teatral, a actos de homenaxe e a representacións das súas obras ó longo e ancho da nos xeografía. Así que se non sabedes nada del é porque non queredes...

Para poñerlle remedio, déxivos este vídeo informativo elaborado por uns rapaces dun centro escolar de Rois:

viernes, 10 de mayo de 2013

UNA VÍCTIMA DE LA PUBLICIDAD de Emile Zola

Nuestra próxima lectura será este cuento del francés Emile Zola (1.840-1.902), máximo representante de la corriente francesa del Naturalismo, que lleva por título Una víctima de la publicidad.

Zola fue todo un personaje en vida pero también después de su enigmática muerte. En 1937, su historia fue llevada al cine por el director William Dieterle. La película obtuvo, nada menos que diez nominaciones a los premios Oscar de Hollywood, y se llevó, a la postre, tres estatuillas, entre ellas la de mejor película. Un excepcional Paul Muni interpretó el papel del autor de Naná o Germinal, entre otras magnas novelas.


jueves, 9 de mayo de 2013

UN DÍA DE ESTOS de Gabriel García Márquez (II)


Este relato de García Márquez es una ácida crítica al régimen político (dictadura) de algunos países latinoamericanos y a la actitud indiferente de sus habitantes frente a ese sistema. Es, a su vez, un llamamiento a la lucha contra la corrupción, contra la violencia, contra la injusticia que sacude a un pueblo desventurado e inculto.

Aurelio Escovar es un pobre dentista de una villa latinoamericana. Es más, es el único dentista del pueblo. Un día recibe la visita del alcalde, que tiene una muela inflamada. El dentista no quiere recibir al cacique, pues lo aborrece y le pide a su hijo que le comunique que no se encuentra en la consulta. Sin embargo, está puliendo una dentadura, por lo que cualquiera sabría que estaba mintiendo. En ese primer momento, Aurelio Escovar se resiste al poder. Tiene una pistola en la gaveta y podría acabar con el dictador.


A pesar de todo, un  líder autoritario siempre consigue lo que se propone, siempre se sale con la suya, o al menos eso le parece a sus súbditos. De modo que, aunque lo odia, el dentista le permite pasar y le saca la muela. En ese momento, sentado en la silla, el cacique se encuentra a merced de un pobre y simple paisano, un hombre que no tiene valor para rebelarse pero que sí puede vengarse, a su manera, sacándole el molar sin anestesia, causándole dolor.

El dictador, en su papel de fuerza, de dureza, de poder, no se permite exclamar una maldición ni lanzar un grito, aunque las lágrimas de dolor que caen por sus mejillas, y los temblores, nos demuestran que, muy en el fondo, es un ser humano y que, por lo tanto, puede ser derrocado.