viernes, 26 de abril de 2013

UN DÍA DE ESTOS de Gabriel García Márquez

Os dejo ya la lectura de la próxima semana. Volveremos con un relato de uno de nuestros escritores preferidos, Gabriel García Márquez. En esta ocasión leeremos Un día de estos, espero que os guste tanto como otros cuentos de este Premio Nobel que ya han pasado por aquí...

Para ir abriendo boca, del mismo modo que hice la pasada semana con el relato A la deriva, de Horacio Quiroga, os dejo un vídeo con una adaptación de este cuento que encontré en Youtube, en este caso en forma de animación por ordenador:


A LA DERIVA de Horacio Quiroga (II)


Esta historia ambientada a lo largo del curso del río Paraná comienza cuando un hombre es mordido por una serpiente venenosa. A partir de ahí -el personaje se da cuenta de que el accidente puede ser mortal- Quiroga nos describe con todo lujo de detalles los efectos del veneno sobre el organismo humano y la agonía del protagonista:

Dolores agudos que nacen en el pie y se extienden, poco a poco, hasta llegar a la ingle, hinchazón de la zona y de toda la extremidad, incluso del bajo vientre, dificultades en la movilidad, sequedad de garganta y sed quemante, problemas para emitir palabras, privación del sentido del gusto, lividez, gangrena, vómitos, incluso de sangre, manos dormidas, escalofríos, problemas respiratorios… y después una aparente mejoría acompañada de somnolencia y lasitud, frío, y la muerte.

La evolución de su padecimiento va acompañado en el texto por una descripción del entorno natural del río. El Paraná, en la parte brasileña, es silencioso, agresivo y oscuro. No es casualidad que los momentos de mayor sufrimiento del protagonista sucedan en ese tramo, quedando ligados con el color negro.

Sin embargo, la canoa sigue avanzando y los momentos de restablecimiento de su salud, de bienestar, coinciden con el transcurso del Paraná por la costa paraguaya. Allí el entorno es mucho más agradable y acogedor, los pájaros cantan, y el sol da una tonalidad dorada al paisaje, acercándolo a la paz de la muerte y del cielo, que lo acogerá en su seno.


Pero volvamos al inicio de la acción. Después de acabar con la vida de la víbora, el hombre se ata un torniquete y pone rumbo a su hogar. Sorprendentemente, no solicita el auxilio de su esposa, solamente le pide caña. Prefiere emprender el camino a una población en la que se encuentre un médico él sólo, a pesar de que sus fuerzas flaquean. En el ínterin, busca la ayuda de un compadre con el que hace tiempo que no trata, pues están peleados, lo que nos deja claro la escasa confianza que tiene en su mujer. Pero no lo encuentra…

De este modo, muy débil ya, montado en su canoa, queda a la merced del gran río, flotando a la deriva.

Antes de morir, cuando se produce la mágica mejoría en su estado de salud, previa a su fallecimiento, nuestro protagonista se acuerda de varias personas que fueron importantes en su existencia: su antiguo patrón, antiguas compañeros de trabajo… pensando en detalles insignificantes. Ni una sola memoria dedicada a su familia y/o seres queridos. Así de triste es la vida del trabajador.

viernes, 19 de abril de 2013

A LA DERIVA de Horacio Quiroga

El martes 15 de febrero de 2011 echaba a andar este modesto blog. La primera entrada estuvo dedicada al relato La insolación, de Horacio Quiroga. Hoy, más de dos años después, esa entrada lleva más de seis mil visitas y se ha convertido en el contenido más visto y comentado de este sitio.

La próxima semana leeremos otro relato del genial narrador uruguayo, el que lleva por título A la deriva, extraído de su obra Cuentos de amor, de locura y de muerte que estos días estoy releyendo. Espero que tenga tanto éxito como el anterior.

Para abrir boca, además del enlace a la lectura, os cuelgo una fiel adaptación audiovisual que he encontrado en youtube:

EL PEQUEÑO VIGÍA LOMBARDO de Edmundo de Amicis (II)


Este cuento de Edmundo de Amicis es un sensible (estuve a punto de escribir sensiblero…) alegato a los corazones de los italianos para despertar el sentimiento patriótico. Para ello, el autor nos cuenta la historia de un niño lombardo de doce años que da su vida por su país.


La acción se ambienta en la región de Lombardía, situada al norte de Italia, haciendo frontera con Suiza, durante la guerra que dio lugar a la independencia y unificación de los territorios que hoy conocemos como Italia, en el año 1.859, para ser más concretos.

Hasta un pequeño pueblo de esa región, abandonado por sus habitantes tras el paso de las tropas enemigas, llegó una sección de la caballería. En la aldea, sólo una casa parecía habitada. En una de sus ventanas ondeaba la bandera tricolor y un pequeño expósito era su único morador. Se había quedado allí para observar la guerra y estar a disposición de los suyos en caso de que su ayuda fuese necesaria.

El oficial del ejército le pidió al niño que se subiese a un árbol para otear el horizonte, en busca de las cuadrillas enemigas. El muchacho, un chiquillo valiente, dispuesto y servicial, se dispuso a realizar el favor de muy buena gana, sin pedir nada a cambio. Él haría lo que fuera necesario para servir a su patria, y nunca ayudaría, ni por todo el oro del mundo, a las tropas extranjeras.

Debo hacer notar aquí, que el chiquillo era muy bello (rubio, de ojos grandes y azules…), y que la belleza de su aspecto estaba en consonancia con sus altos sentimientos e ideales…

Una vez en lo alto del fresno, cumpliendo orgulloso con su deber, empiezan a arreciar los disparos. El oficial ruega al niño, hasta en cuatro ocasiones, que se baje del árbol, pues corre peligro. El rapaz, en cambio, desafía a las balas  que le pasan muy cerca para ser de utilidad.

Uno de los proyectiles lo alcanza, finalmente, y el niño cae, muriendo al instante. Su acción heroica es justamente valorada por los soldados, que lo envuelven en la bandera italiana y le ofrecen honores de guerra. El niño se había convertido en un soldado más muerto en combate.


La noticia de la muerte del chiquillo  tiene eco y todos los combatientes que se dirigen al frente de combate pasan a presentarle sus respetos -tirándole flores, dedicándole “¡vivas!”-. Su rostro, cadáver, refleja una mueca que parece una sonrisa, quizá porque murió feliz habiendo dado su vida por su patria.

No sé yo cuántos niños italianos, que tuvieron que leer este relato en la escuela, seguramente adultos ya, estarían dispuestos a morir como este valiente vigía lombardo…

lunes, 15 de abril de 2013

EL PEQUEÑO VIGÍA LOMBARDO de Edmundo de Amicis

Esta semana leeremos un cuento extraído del clásico de la literatura juvenil Corazón, obra creada por el escritor italiano Edmundo de Amicis (1.846-1.908).

Una de las historias -que todos vosotros conoceréis-incluidas en esta famosa novela fue adaptada a la televisión en forma de serie de dibujos animados, bajo el título de Marco, de los Apeninos a los Andes. producto que marcó la infancia de varias generaciones de niños de todo el mundo.


Pero no será esa la historia que traeremos al Taller de Lectura. El relato que leeremos y comentaremos en nuestra próxima sesión se titula El pequeño vigía Lombardo. A ver qué os parece.

jueves, 11 de abril de 2013

EL OGRO de Vicente Blasco Ibáñez (II)


Pepe es carretero. Su analfabetismo y sus ideas revolucionarias, unidos a un repulsivo aspecto físico y a un vocabulario procaz y malsonante, hacen de él un personaje desagradable a ojos de la mayoría, que se refieren a él como “el ogro”. Sólo unos pocos conocen su secreto, saben que bajo su aspecto rudo, áspero, se esconde un gran corazón.

Él aprovecha su mala fama para asustar a los que no lo conocen. En cambio, siempre es atento con los niños, quizá porque no ha tenido la gracia de ser padre. Su mujer se ríe de los que la compadecen por estar casada con semejante “monstruo” y su casero no tiene queja alguna, pero los vecinos del barrio del Pacífico se escandalizaban con sus maldiciones, con sus amenazas y con sus proclamas comunistas.


Este cuento de Blasco Ibáñez nos enseña que las apariencias engañan y que no debemos juzgar a las personas por su aspecto, como demuestra la anécdota final del relato:

Una gata vagabunda decidió establecer su domicilio en casa de Pepe, y llegó el día que tuvo crías. Era un verano extremadamente caluroso, en el que la gente de posibles escapó a localidades de veraneo con climas más compasivos, mas Pepe continuó con su duro trabajo.

Un día especialmente ardiente, en plena labor, cuando intentaba coger unas cuerdas en el interior de su carromato, los gatitos, que allí se habían escondido, le arañaron las manos. En lugar de aplastarlos, como cualquiera podría pensar observando su facha y sus juramentos, Pepe construyó una cama para ellos con su pañuelo y se los llevó, a todo correr, bajo un calor infernal, a su casa, al fresco, con su madre, olvidando su cansancio y sus obligaciones laborales.

jueves, 4 de abril de 2013

EL OGRO de Vicente Blasco Ibáñez

Nuestra próxima lectura va a ser El ogro, un cuento del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez (1.867-1.928), autor de obras como Arroz y tartana, La barraca, Entre naranjosCañas y Barro, convertidas ya en clásicos de la literatura española, entre muchas otras.

En su exilio en la localidad francesa de Menton, localidad que lo vería fallecer, Blasco Ibáñez escribió la obra que lo encumbró al estrellato internacional, Los cuatro jinetes del apocalipsis, publicada en 1.916. Esta novela sería llevada al cine (no fue su única obra adaptada a la gran pantalla, y el séptimo arte ayudó a divulgar su obra) en dos ocasiones; primero en 1.920, en una superproducción dirigida por Rex Ingram y protagonizada por el mítico Rodolfo Valentino y, posteriormente, en 1.962, a cargo del realizador italoamericano Vincente Minnelli. 

Podéis ver la primera de estas adaptaciones, al completo y en versión original, aquí abajo:


Rodolfo Valentino protagonizó también la versión cinematográfica de otra novela de Blasco, Sangre y arena, en 1922, película que también está disponible en youtube:


No sólo el cine norteamericano se surtió de las historias de Blasco Ibáñez para hacer productos de entretenimiento de calidad. Nuestra Televisión Española, durante la década de los setenta, produjo y emitió las teleseries de éxito La barraca y Cañas de barro, acercando a nuevas generaciones la obra y figura del escritor y político valenciano.


CORAZONADA de Mario Benedetti (II)


A pesar de sus corazonadas, podemos decir que Celia es una mujer calculadora, capaz de labrarse su futuro. Cuando entra al servicio de una familia adinerada, el panorama que se presenta ante una joven sensual como ella está muy claro: una ama que la odia e intenta hacerle la vida difícil; el marido de ésta, un hombre blando y manejable; la hija de ambos, una cursi que la ignora y desprecia; y el chico de la familia, Tito, que bebe los vientos por unas buenas caderas.

Una vez conseguida la plaza, la sirvienta vive las presiones y abusos de la familia para la que trabaja (la eterna lucha de clases) y se defiende de la mejor manera, empleando sus encantos con el joven y recogiendo información comprometida –una foto de la hija bañándose desnuda con un joven, una carta dirigida al patrón, escrita en un inquietante papel gris- que podría serle útil en caso de necesidad.

Y el momento temido llega. Un día, la señora se encuentra a su hijo y a Celia en sospechosa actitud y agrede a la moza. La chica abandona su trabajo y la vivienda y se hospeda en una pensión donde, de acuerdo con sus previsiones, recibe continuas visitas de Tito. Celia trata al joven con desdén, con objeto de alimentar la pasión que descansa en el pecho del mancebo, hasta que consigue que éste se comprometa.

La fotografía y la carta que había conseguido aanteriormente hicieron el resto. Pese que a la familia no le hacía la menos gracia un posible enlace entre Tito y Celia, ésta llamó a su antigua jefa para realizar una especie de chantaje.  Y así, la boda tuvo lugar, por lo civil, para evitar el eco social de la ceremonia y no perjudicar en exceso a una familia respetable. La que antes era su “señora” se convirtió ahora en su “mamá” y, por una vez, los pobres ganaron la guerra de clases...


Este relato de Mario Benedetti está narrado con un estilo peculiar. Destaca el empleo del monólogo interior o fluir de la conciencia que redunda en el uso de un lenguaje plagado de frases hechas (“¡Ula Marula!”, aguantate piola”) vulgarismos (“moto propia” por “motu proprio”, “pormigo” en lugar de “por mí”) y “localismos” (“pituca”, “rubro”, “nomás”…)

En definitiva, el relato nos habla de las relaciones desiguales entre clases sociales y cómo unos pocos –es el caso de Celia- tienen la inteligencia o “malicia” para ascender dentro del escalafón social. Benedetti nos presenta a las mujeres como seres fríos, inteligentes, intrigantes que son capaces de manejar a su antojo la voluntad de unos peleles, que son los hombres.