jueves, 25 de septiembre de 2014

MISTER JONES, de Truman Capote (II)

Después del paréntesis vacacional hemos retornado al Taller de Lectura con Míster Jones, un cuento muy breve de Truman Capote.

Para comprender esta ambigua historia resulta fundamental situar en su contexto espacial y temporalmente los hechos que el narrador nos presenta. La acción, narrada en primera persona, tiene lugar en Brooklyn, N.Y., Estados Unidos de América, en el invierno de 1.945. La Segunda Guerra Mundial había finalizado y el mundo se había dividido en dos bloques, el capitalista, encabezado por los Estados Unidos, y el comunista, cuya principal potencia era la Unión Soviética. La tensión se mascaba en el ambiente y ambos bloques iniciaban una carrera armamentística preparándose para futuros acontecimientos. Esta coyuntura fue caldo de cultivo ideal para que se extendiese un complejo entramado de espionaje por todo el planeta.


Míster Jones era uno de estos espías. ¿A que ahora la historia cobra sentido? Ese hombre había adoptado el papel de discapacitado recluido en su habitación de la pensión, ciego e inmóvil, para desarrollar su actividad de espionaje. En su cuarto hacía llamadas telefónicas y recibía a gente de lo más variopinta, gente que le pasaba o de la que recibía información. Así se explica que el protagonista no tuviese la necesidad de trabajar fuera del hogar para vivir desahogadamente.


Una vez cumplido su cometido, su misión, desaparece sin dejar rastro y no es extraño (aunque sí casual) que diez años después, al otro lado del muro, en Moscú, el narrador se lo encuentre en un vagón de metro.

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