miércoles, 27 de febrero de 2013

EL SALTO de Leon Tolstoi

Esta semana leeremos un relato muy breve del autor de Anna Karenina y Guerra y paz, Leon Tolstoi, que lleva por título El salto.

lunes, 25 de febrero de 2013

LOS DOS CONSOLADOS de Voltaire (II)


El cuento de esta semana tiene un inicio abrupto. La conversación entre el filósofo Citofilo (algo así como el “amante de las citas”) y su deprimida alumna de filosofía está ya empezada. Sabemos que ella llora por unas desgracias que desconocemos y que el sabio trata torpemente de consolarla pues, para ello, se refiere a casos diversos de otras mujeres de la antigüedad; unas, personas de relevancia histórica (María Estuardo, Juana de Nápoles), otras, mitológicas (Hécuba y Niobe), que protagonizaron tragedias dignas de recuerdo.


El filósofo parece desconocer el refrán que dice “mal de muchos consuelo de tontos”, pues sus palabras no producen ningún tipo de alivio a la desconsolada dama.

Al día siguiente de este diálogo, el intelectual pierde a su único hijo y casi muere de la pena. Su alumna aplica las enseñanzas de su maestro y emplea el mismo remedio que él había utilizado antes con ella: redacta una lista con todos los monarcas a los que les había muerto un hijo y se la entrega al pensador. Como bien imagináis, esto de poco le sirve al maestro.

Pasados tres meses, ambos vuelven a encontrarse y los dos están felices, de muy buen humor. Han aprendido que el tiempo todo lo cura, y deciden erigir una estatua en su honor, pues el tiempo es el mejor consolador, sólo él nos ayuda a superar nuestras desgracias.

martes, 19 de febrero de 2013

LOS DOS CONSOLADOS de Voltaire

Después de La muerte del Delfín, nos quedamos en Francia para leer un relato de François Marie Arouet, Voltaire, (1694-1778), autor de Cándido o el optimismo y uno de los máximos representantes de la Ilustración.

El cuento se titula Los dos consolados, y podéis leerlo pinchando aquí.

LA MUERTE DEL DELFÍN de Alphonse Daudet (II)


En la última sesión de nuestro Taller de Lectura hemos leído este breve relato extraído de la colección Cartas desde mi molino del francés Alphonse Daudet.

El cuento nos narra la agonía del primogénito del rey de Francia, que descubre lo ineludible del último trance, a pesar de disponer de todas las riquezas imaginables.

En la lujosa corte francesa, plagada de cortesanos, militares, religiosos y médicos, un joven delfín está postrado en su lecho víctima de una enfermedad incurable. El rey, afectadísimo, vive su dolor en el encierro, para que nadie le vea llorar, mientras la reina acompaña a su pequeño en sus últimas horas.

La corte está revolucionada. Pajes, escuderos, mayordomos y demás cortesanos no saben muy bien qué hacer y dan vueltas por palacio. Mientras, los médicos se dedican a teorizar en lugar de dar tratamiento al paciente.


El mimado príncipe heredero no entiende ni acepta su situación. En su egoísmo, soberbia e ingenuidad, se tiene por inmortal pero, poco a poco, su entorno le va revelando que ni todo el oro del mundo es suficiente para frenar a la muerte.

Primero pretende oponer resistencia física a la muerte, defendiéndose de ella con soldados de infantería y cañones, capricho que se le concede. Posteriormente, quiere que un amigo ocupe su lugar a cambio de dinero.

Es un capellán quien desempeña el desagradecido cometido de abrirle los ojos. Nadie puede ocupar su lugar, debe aceptar su destino. Una vez cadáver, será tratado como los demás, pues todas las personas, ricas o humildes, son iguales a los ojos de Dios.

La verdad es demasiado dura para el príncipe, que llora con impotencia pues, a fin de cuentas, ser delfín de nada sirve para lo realmente importante.

jueves, 7 de febrero de 2013

LA MUERTE DEL DELFÍN de Alphonse Daudet

Alphonse Daudet fue un escritor francés (1.840-1.897) al que siempre recordaremos por dos obras que se convirtieron en clásicos de la literatura juvenil: la divertida novela de aventuras Tartarín de Tarascón (1.972) y la colección de relatos con tintes autobiográficos Cartas desde mi molino (1.874). Precisamente de este último libro está extraída la lectura que traeremos al aula la próxima semana: La muerte del delfín. Espero que sea de vuestro agrado.


martes, 5 de febrero de 2013

ABOMINABLE de Fredric Brown (II)



La leyenda del Abominable Hombre de las Nieves ofrece a Fredric Brown la excusa perfecta para fantasear en este gracioso cuento que pone de relevancia las principales características de su estilo: el humor y la capacidad para sorprender.

Sólo una cosa gusta más a Sir Chauncy Atherton que la aventura, y éstas son las mujeres, materia en la que es considerado toda una autoridad. De este modo, el inglés pone rumbo a las montañas nepalís para afrontar el rescate de una estrella del celuloide, la emergente actriz italiana Lola Grabaldi que, en una sóla aparición cinematográfica, desbancó en el trono de la beldad femenina a Gina Lollobrigida, Bridgitte Bardot o Anita Eckberg (nótese la mención de personas reales en el cuento para reafirmar el verismo de la historia).


Y es que la Grabaldi había desaparecido en el monte Oblimov durante una expedición vacacional, según un testigo, secuestrada por el abominable hombre de las nieves.

Una vez en el Himalaya, y sin pensárselo dos veces, nuestro héroe deja atrás a los acobardados guías sherpas y se adentra en territorio de los hombres de las nieves para impresionar a la mujer que lo tiene prendado.

Pero sus planes se tuercen de inmediato cuando, víctima de la excitación, el miedo o el nerviosismo, abate de un disparo a un yeti. Inmediatamente se ve presa de unos fuertes brazos que lo sujetan por la espalda. El hombre de las nieves no estaba sólo…

El ser que lo había capturado era otro yeti que le explicó la historia de su pueblo. Los abominables hombres de las nieves no son bestias, son humanos. Eran, y esto puede recordarnos al argumento de alguna película de ciencia ficción de la época, una tribu que siglos atrás descubrió una droga capaz de dotarlos de la capacidad de sobrevivir en condiciones extremas, si bien sufrieron una serie de transmutaciones físicas, y ahora resisten las inclemencias del Tíbet.

Y así descubrió sir Chauncey que también existen las Abominables Mujeres de las Nieves… El ser que lo tenía sujeto era una hembra. 


La suerte de sir Chauncey, merced a esa poderosa droga, pasaba ahora por ocupar el lugar del ser que había asesinado, que irónicamente no era otro que Lola Grabaldi. 

Y esta mujer de las nieves sería su compañera.