jueves, 23 de octubre de 2014

MACARIO, de Juan Rulfo (II)

En los últimos días nos hemos dedicado a la lectura de esta breve pero indiscutible obra maestra de Juan Rulfo titulada Macario.

A través del testimonio de Macario, el protagonista, Rulfo nos ofrece una imagen de su país, México, completamente devastada: incultura, pobreza, hambre, violencia… La iglesia emerge como entidad poderosa que dirige la vida de sus fieles, que caen en el fanatismo.

Rulfo emplea la técnica del monólogo interior o flujo de conciencia. Macario habla (piensa) para sí mismo mientras espera al borde de la alcantarilla, con una tabla en la mano, la salida de las ranas para así aplastarlas, pues su croar no les deja dormir a él ni a su madrina. El fluir de sus pensamientos carece de orden y concierto, los temas van saliendo aleatoriamente, vienen y van, se repiten, vuelven a aparecer, se entretejen dándonos una idea bastante fiable de su existencia, de su forma de ser y de vivir.


Personajes:

El pueblo: ignorantes, irracionales, brutales, bárbaros… rechazan a Macario, le temen por lo que hizo una vez, lo engañan, lo apedrean.

Macario: se trata de hombre joven que tiene una tara mental y/o intelectual. Es muy pobre. En su habitación hay cucarachas, grillos y escorpiones. Está hambriento, es incapaz de saciar su apetito. Come garbanzo remojado, maíz seco, flores de obelisco, sapos… Vive atemorizado por los demonios. Una vez  mató a una mujer y no lo recuerda. Apenas sale de casa por miedo a ser apedreado.

Su madrina: Macario la identifica con el sapo, por sus ojos negros. Lo que simboliza el temor o el rechazo que el protagonista siente hacia ella. Es una fanática religiosa que ve a Dios como un ser poderoso, temible, castigador. Es egoísta, come primero y reparte las sobras entre Macario y Felipa. Ata las manos a Macario cuando lo lleva a la iglesia (para que no haga locuras y para protegerlo de los vecinos).


Felipa: en contraposición a la madrina, Macario la identifica con el gato, un animal doméstico, suave, tierno, por sus ojos verdes. Macario le quiere mucho. Intercede por Macario ante Dios, se confiesa a diario para pedir por el perdón de los pecados y la salvación del desgraciado. Alimenta a Macario, le cede su ración de comida, lo amamanta. Le da calor en la cama, lo acaricia. Existe una relación íntima entre Macario y Felipa. Que Felipa tenga leche nos indica que ha sido madre, posiblemente ese hijo hubiera sido fruto de su intimidad con Macario.

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