CORAZONADA de Mario Benedetti (II)


A pesar de sus corazonadas, podemos decir que Celia es una mujer calculadora, capaz de labrarse su futuro. Cuando entra al servicio de una familia adinerada, el panorama que se presenta ante una joven sensual como ella está muy claro: una ama que la odia e intenta hacerle la vida difícil; el marido de ésta, un hombre blando y manejable; la hija de ambos, una cursi que la ignora y desprecia; y el chico de la familia, Tito, que bebe los vientos por unas buenas caderas.

Una vez conseguida la plaza, la sirvienta vive las presiones y abusos de la familia para la que trabaja (la eterna lucha de clases) y se defiende de la mejor manera, empleando sus encantos con el joven y recogiendo información comprometida –una foto de la hija bañándose desnuda con un joven, una carta dirigida al patrón, escrita en un inquietante papel gris- que podría serle útil en caso de necesidad.

Y el momento temido llega. Un día, la señora se encuentra a su hijo y a Celia en sospechosa actitud y agrede a la moza. La chica abandona su trabajo y la vivienda y se hospeda en una pensión donde, de acuerdo con sus previsiones, recibe continuas visitas de Tito. Celia trata al joven con desdén, con objeto de alimentar la pasión que descansa en el pecho del mancebo, hasta que consigue que éste se comprometa.

La fotografía y la carta que había conseguido aanteriormente hicieron el resto. Pese que a la familia no le hacía la menos gracia un posible enlace entre Tito y Celia, ésta llamó a su antigua jefa para realizar una especie de chantaje.  Y así, la boda tuvo lugar, por lo civil, para evitar el eco social de la ceremonia y no perjudicar en exceso a una familia respetable. La que antes era su “señora” se convirtió ahora en su “mamá” y, por una vez, los pobres ganaron la guerra de clases...


Este relato de Mario Benedetti está narrado con un estilo peculiar. Destaca el empleo del monólogo interior o fluir de la conciencia que redunda en el uso de un lenguaje plagado de frases hechas (“¡Ula Marula!”, aguantate piola”) vulgarismos (“moto propia” por “motu proprio”, “pormigo” en lugar de “por mí”) y “localismos” (“pituca”, “rubro”, “nomás”…)

En definitiva, el relato nos habla de las relaciones desiguales entre clases sociales y cómo unos pocos –es el caso de Celia- tienen la inteligencia o “malicia” para ascender dentro del escalafón social. Benedetti nos presenta a las mujeres como seres fríos, inteligentes, intrigantes que son capaces de manejar a su antojo la voluntad de unos peleles, que son los hombres.

Comentarios

  1. ¿Cuál es la postura del personaje protagonista ante los problemas que debe enfrentar?

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  2. son feos jajajaja adios

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  3. aunque esta pagina me ayudo

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  4. SOY UN ROBOT Y INVADIREMOS EL MUNDO

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