jueves, 31 de octubre de 2013

EL ACTO LIBRE de José Edwards (II)


En este turbador relato del chileno José Edwards, un magnate recibe en su despacho la visita de un anciano insignificante que trae unos documentos para él. El viejecillo lleva ocho meses presentándose en su oficina, día tras día, pero no consigue ser recibido por un señor tan importante hasta este momento.

Don Alcibíades, tal es el nombre del anciano, le ofrece al gran señor unas páginas en las que cuenta toda su vida. El ejecutivo piensa que se trata de un chantaje y, aunque en su pasado hay actos reprobables, rechaza la coacción. Sin embargo, no se trata de eso.

Los documentos que porta el viejo recogen tantos detalles verídicos de su vida que el Director General (ese es el cargo que ocupa el protagonista) no puede dejar de leer. Esos papeles no sólo recogen datos de su pasado, sino que también hablan de su presente y de su futuro.


A medida que va descubriendo que los acontecimientos que suceden en su despacho aparecen transcritos en los documentos, una obsesión se apodera de él: quiere leer esas páginas y engañarlas, adelantarse a ellas, realizar algún acto que no aparezca allí... Pero no lo consigue.

En esta historia tenemos, por tanto, a un hombre libre esclavo de su propio hado, que se presenta ante sí en unos papeles escritos. Atrapado en su obsesión de engañar a su destino, de cambiar su futuro, el protagonista no puede dejar de leer y no hace nada para modificar su suerte. En las páginas del libro de su futuro no aparece ningún suceso traumático ni ningún acto desconocido, él es libre de modificar esas páginas mas no lo hace, pues su curiosidad se lo impide.

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