viernes, 5 de octubre de 2012

EL FONDO DEL ALMA de Emilia Pardo Bazán (II)

¿Existe el amor eterno?

Hemos leído, esta semana, una dura crítica al romanticismo exacerbado en el relato El fondo del alma, de Emilia Pardo Bazán.

Este cuento narra la historia del amor entre dos jóvenes, Cesáreo y Candelita, movido por los resortes típicos de la novela romántica: enfermedad por desamor, tendencias suicida, cartas y poemas entre enamorados, carantoñas...

La acción se sitúa, concretamente, en un día de otoño. Los jóvenes, en compañía de otras parejas amigas, emprenden una jira campestre. Allí celebran un banquete regado por vinos y licores que calientan los espíritus.

Pero, en otoño, anochece temprano y en un ambiente tan distendido nadie quiere retirarse a su casa. De este modo, a pesar de la oscuridad, la niebla y el frío, los campistas deciden seguir con su aventura con un paseo en barco, a pesar de que el patrón, borracho, no da señales de vida y de que los remeros tampoco están en perfectas condiciones.


Dos citas textuales presagian una desgracia. Son dos las premoniciones de un trágico desenlace. Una en boca de Don Vidal, capitán retirado que se había erigido en el director de la expedición (Mal pleito para embarcarse. Vararemos), la otra en boca de la enamorada (¡Soy tan feliz! ¡Ojalá no lleguemos nunca!).

En efecto, la barca sufre un accidente y los tripulantes, que apenas saben nadar, se van a pique. Todos excepto Cesáreo. El protagonista intenta rescatar a su amada pero los nervios y el miedo que se han apoderado de ella hacen imposible el rescate.

Por la cabeza de Cesáreo pasa la idea de morir juntos, el culmen de una relación romántica. Sin embargo, el instinto puede más e, inconscientemente, se libra del peso condenatorio de Candelita de una patada o un empujón, salvando el propio pellejo. Ella muere, irremisiblemente.

El texto finaliza con una metáfora que resume el mensaje de este cuento: La sobrina del arcipreste no podía responder: iba río abajo, hacia el gran mar del olvido.

Cesáreo se enamorará, se casará, tendrá hijos, y su amor por Candelita no será más que un vago recuerdo.

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