martes, 8 de noviembre de 2011

LOS SENTADOS de Miguel Hernández (II)

Tres hombres sentados en la plaza de un pueblo compartiendo impresiones, dialogando, discutiendo sobre cuestiones intrascendentes, en tiempos de la Guerra Civil española. Ese es el punto de partida de la obra teatral Los sentados, de Miguel Hernández.

Breve pieza propagandística (panfleto, que dirán los de derechas), no exenta de buen hacer literario, Los sentados es una obra teatral de un solo acto y un solo escenario en la que participan 4 personajes (además de "la voz del poeta").

Un soldado republicano, que pasa una temporada de descanso en el pueblo (quizá porque está herido o enfermo), ofendido por la pasividad de estos tres personajes realiza una arenga -"En estos momentos pretendo parecer y ser látigo...", dice- que en principio hiere el amor propio de los cobardes pero que finalmente enardece sus ánimos y consigue su implicación para la causa.


Pero, ¿qué son "los sentados"? ¿A quién se refiere Hernández con ese término despectivo? Sentados es un vocablo que indica pasividad. Los sentados son aquellas personas que, viendo que el futuro se les escapa de las manos, no hace nada por evitarlo. Observan los acontecimientos, los comentan, critican a unos y otros, se enzarzan en discusiones absurdas... con tal de eludir su parte de responsabilidad en lo que está sucediendo y hacer algo por cambiar las cosas.

Por cierto que, hablando de la Guerra Civil, de poesía y de "esas cosas", decir que hace unas horas moría en México el escritor español (exiliado precisamente en aquellos tiempos no tan lejanos) Tomás Segovia a los 84 años de edad.

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