UN NIÑO MALIGNO, de Antón Chejov


... Kolia estaba al acecho y descubrió cómo Liapkin se declaraba y besaba a su hermana, Anna Semionovna, en la orilla del río, mientras disfrutaban de un día de pesca. El pequeño bribón no dudó en aprovechar la situación y realizó chantaje a los enamorados. Si no le daban lo que él les pedía, contaría todo a sus padres.

De este modo, consiguió un rublo, pinturas, un balón, cajitas de píldoras, unos gemelos, incluso un reloj de bolsillo. Cada vez pedía regalos más caros. Todo el verano tuvieron que sufrir los amantes la vigilancia y las extorsiones del niño maligno.



A finales del mes de agosto, Liapkin pidió por fin la mano de Anna Semionovna. Lo primero que hicieron una vez estuvieron comprometidos, fue salir en busca de Kolia, cogerle cada uno de las orejas y hacerle pagar todo el sufrimiento que ellos habían vivido en sus pieles con sus travesuras. Dicen que jamás habían sido tan felices como en ese instante.

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